Dios nuestro Padre

Honrar a nuestro padre es honrar también a Dios. Nuestro Padre de Infinita Bondad.

En el instituto doméstico, los hijos maduros en la experiencia honorifican a los padres, a través de las obligaciones ejecutadas en el hogar.

En la residencia planetaria, los hijos de Dios, edificados en la comprensión de Sus Leyes, dignifican al Todo-Misericordioso por intermedio de los deberes rectamente cumplidos, delante de la humanidad en los caminos del mundo.

Amamos a Dios en la persona del prójimo.

Comencemos el ejercicio de esa abnegación que nos proporcionará el necesario acceso a la Luz Divina.

¿Fuimos heridos en las tareas cotidianas? Sepamos olvidar las ofensas del compañero que aun ignora las consecuencias del mal.

¿Golpes de injuria descendieron sobre nosotros, procurando exterminarnos la esperanza y el valor?

Entendamos la inexperiencia de aquellos que desconocen la fuerza de los excesos que desencadenan para si mismos y continuemos colaborando en el levantamiento del bien de todos.

¿Quién viene allí, hambriento o desesperado, intentando encontrar socorro y consolación?

Paremos para servir porque es nuestro familiar que nos llama a la puerta, suplicando asilo y comprensión.

¿Qué pensar del infeliz que pasa en la vía pública humillado por sarcasmo y condenación?

Ninguna duda planea en nuestro espíritu, en cuanto al imperativo de entenderlo y ayudarlo, ya que él es nuestro hermano por la Paternidad Divina y espera por nosotros dedicación.

Dios, el Señor Supremo de la Vida, el Padre que nos recibe diariamente las protestas de fidelidad y de amor cuenta en verdad con nosotros y en verdad precisa de nosotros.

Espera con confianza seamos el amparo a los desajustados, la fortaleza de los débiles, la energía de los fatigados, la bendición de los que fueron lanzados a la soledad.

Dios necesita de nosotros y desea recibir nuestra cooperación, aunque humilde.

Nos envía a los necesitados de toda especie y de todas las procedencias para que representemos Su Providencia Divina. En todas partes, es posible recibir ese mandato sublime y desempeñarlo.

Es por eso por lo que Jesús, el hijo más altamente consagrado al Supremo Señor que la Tierra ya conoció, así se expresó haciéndonos sentir que Dios está con nosotros y espera por nosotros en todas las circunstancias: “Todo el bien que hagáis en el mundo al último de los más pequeños, en verdad, es a mi que lo hacéis.”

Batuíra

Médium Francisco Cândido Xavier
Del libro Bendiciones de amor
Espíritus Diversos
Traducido R Bertolinni

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