Adiós a Sevilla

Adiós, Sevilla, adiós, de ti me alejo;
por siempre vivirás en mi memoria;
la tumba de mi madre aquí la dejo;
tu recuerdo será toda mi gloria

Adiós vergeles que crucé en mi infancia
vagando por mis labios dulce risa,
yo os mandaré a través de la distancia
un suspiro en las alas de la brisa.

Adiós, adiós, y si al cruzar los mares
pierdo mi vida de constante duelo,
por la que fiel lloró vuestros pesares,
rogad amigos, con ferviente anhelo.

¡Oh sol! Con tus brillantes resplandores
los valles y los prados fecundizas;
¡No marchites jamás las bellas flores
que dejé de mi madre en las cenizas!

Amalia Domingo

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