Vida y valores (Humores en el hogar)

Nuestra casa es el lugar donde nos recogemos para convivir en familia. Todos nosotros vamos para casa al salir del trabajo, de la escuela. Vivimos en nuestra casa. Pero existe una dimensión en nuestra casa, pocas veces observada, porque la casa para donde la gente va, no es apenas la construcción de albañilería, no es apenas la construcción de madera, no es apenas la construcción propiamente dicha, es más otro tipo de elaboración. Nuestra casa, aquella dentro de la cual nos envolvemos, la llamamos hogar. Entonces hacemos una distinción entre la casa, construcción física, sea de que material que sea, sea el apartamento, sea lo que sea es el hogar.

El hogar es el clima, es la convivencia que nosotros forjamos con aquellos que son nuestros afectos. De esa manera, cada vez que sentimos importancia en convivir en familia, en estar con nuestros amores, tratándonos bien, tratándonos con ese respeto que sobrepasa la alegría de vivir, que sobrepasa la armonía en la relación, naturalmente el entrever, los altibajos en nuestro relacionamiento tan naturales, y tan comunes en las familias, nosotros forjamos una construcción vibratoria, una construcción energética. Diría la juventud: Creamos un clima. Para que allí sea realmente un hogar.

Muchas veces visitamos casas, construcciones ricas, bien puestas, confortables materialmente, pero en cuya intimidad nos sentimos tan mal, nos sentimos incómodos, irritados, molestos, unas ganas de salir de allí. No es propiamente por la construcción. La construcción es todo lo mejor que hay, la construcción es firme, es fuerte, es estable, pero es la construcción vibratoria que nos está llamando la atención. Es la construcción energética, es el clima psíquico que se formó allí. ¿Y porque se forman esos climas psíquicos? Ellos se forjan, ellos se forman, ellos se estructuran a partir de la vivencia de todas las personas que allí están. Y, naturalmente vale pensar, personas que están unidas al cuerpo físico y las personas del espacio. Porque en nuestras casas, en el lugar donde nosotros vivimos, contamos con la participación, en nuestra vida cotidiana, de seres espirituales.

Los hermanos católicos imaginaran a los Santos, los hermanos evangélicos dirán que es la presencia de Jesús o del Espíritu Santo, los espiritistas dirán que son los Guías Espirituales, los Amigos Espirituales, no importa. Lo que importa es que junto a nuestra convivencia, nuestra relación familiar, existen aquellos que ya no están en cuerpo, que ya no se encuentran en cuerpo. Y esos individuos desencarnados, fallecidos, pero que son vinculados a nosotros de alguna manera, suman con nosotros en la construcción del hogar, del ambiente en que nosotros respiramos. De ahí, muchas personas que viven en casas muy confortables, casas caras, casas ricas, son infelices, porque el hogar no está bien. La casa está bien hecha pero el hogar está sufriendo. Todas las veces que vemos personas se indisponen dentro de casa, se agarran o intercambian vibraciones antagónicas, aquellos procesos de antipatía, de irritación reciproca, eso forma una esfera negativa en torno a nosotros. Eso crea un clima negativo en torno a nosotros y hace con que nuestro hogar enferme, aunque la casa continúe bonita, bien pintada, bien rica, pero la relación entre nosotros queda fragilizada. Es de esa manera que entendemos, que necesitamos dar bastante énfasis al hogar, a la convivencia intima entre nosotros. ¿Cómo es que nos relacionamos, como es que nos comportamos? Y, naturalmente la casa, sea rica o sea pobre, sea un palacio o sea una cabaña, una choza, una casa de pajas en el medio del bosque, allí reinara amor. Me acuerdo de una construcción literaria de chaval, cantada por Chico Baurque y Vinícius de Morais, cuando él dice al cantar Gente humilde… y en la fachada escrito encima que es un hogar.

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Un hogar entonces, es el conjunto de personas, es aquello que las personas conviven, lo que ellas dialogan, lo que ellas conversan, lo que ellas cambian entre sí energéticamente. Es eso que forma la constitución del hogar, que, repito, no tiene nada que ver con la casa humilde, hermosa, rica, palaciana, no importa. De ahí vale la pena pensar en construir un hogar donde vivamos. Para que eso se dé, será importante acercarnos a las relaciones entre nosotros. ¿Será que dentro de casa, de nuestro hogar, establecemos un relacionamiento de respeto reciproco o de grosería, de gentilezas o de determinaciones imperiales? ¿Sera que somos del tipo de personas que pedimos “por favor” a la empleada? Si, María por favor. Fulana, por favor, porque eso facilita la aproximación de las criaturas y de los seres. Cuando tratamos empleados como si ellos no mereciesen respeto, ¿Cómo trabajaran esas personas dentro de casa con nosotros? Nos podrán temer, pero no les gustaremos. Es muy importante que tengamos esos cuidados, por causa del campo vibratorio que las personas aborrecidas crean, que las personas alegres también crean. Si tenemos una cocinera que está molesta con nosotros, que esta aborrecida por nuestra forma de tratarla, ¿Qué tipo de energías ella derrama sobre el alimento que nos va a servir? Las energías creadas a partir de su aborrecimiento. ¿Si tenemos una niñera, una baby sitter que va a cuidar de nuestro hijo/a y si ella estuviera aborrecida, y si ella estuviera irritada con los padres, que tipo de energías, que tipo de plasma, que tipo de fluidos pasara para nuestros hijos? De ahí comprobamos que nuestra relación en el hogar establece equilibrio o desequilibrio en la vida de las personas.

Aprender a agradar a la criatura que nos sirve, agradar diciendo, muy agradecido, por favor, que rico esta, como me gustó. Agradar recordando el día de su cumpleaños, aunque no será para regalar cosas, pero decir: ¡Felicidades, Fulano, hoy es su cumpleaños! Si esas pequeñas gentilezas, ya olvidadas desde hace tanto tiempo, por gran número de criaturas que hacen con que la paz, la armonía se instale dentro de casa, se instale en el hogar. De manera que, tiene sentido comprobar la necesidad de construir bendiciones de paz en nuestro hogar. Cuando estamos relacionándonos con la compañera, con el compañero, con el esposo, con la esposa, al lado de esa intimidad que se apuntala entre dos individuos que se aman, que se quieren, no puede faltar la gentileza. Antes de que seamos marido y mujer, nosotros somos hermanos en Dios. Antes de que seamos padres e hijos, nosotros somos hermanos en Dios. Antes de que seamos amigos o colegas de trabajo, somos hermanos en Dios. Y como hermanos en Dios, hijos de ese gran Padre, nos cabe ese respeto que cada persona merece de nosotros. Por causa de esto, nunca olvidemos de vivir de la mejor manera con los individuos. Habrá días en que estaremos tristes, sin duda. Molestos en otros momentos, a veces molestos con aquellas personas que lidian con nosotros. Pero valdrá siempre la pena trabajar nuestro mundo interior, verificar si las personas nos darán motivos para eso. Comprobar si las criaturas merecen de nuestro estado, de nuestra indisposición.

Cuando fuésemos nosotros responsables por ese mal estado, pedimos disculpas. Cuando fuesen otras personas, aprendamos a disculpar. No es una tarea sencilla, comprendamos. No es un trabajo muy fácil, pero es un trabajo necesario. Si nosotros quisiéramos que nuestra casa sea un hogar, que nuestra casa se convierta en un hogar, no podremos pasar recibo a las indisposiciones, a los aborrecimientos, a las irritaciones, por el contrario, aprendamos a traer a Dios para nuestro relacionamiento a través de la oración y de la buena vivencia. Una vez por semana, un minuto que sea, orar en casa. Aquellos que no tienen hábito de orar de mañana, cuando sean o cuando se levanten, de orar a la noche cuando llegan o cuando se recogen, vamos a crear ese hábito, porque nuestra casa de piedras precisa volverse un nido de amor que soñamos construir bajo las bendiciones de Dios.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 100, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2007. Exibido na CNT, Canal 6, Curitiba e Canal 7, Londrina, no dia 16 de março de 2008. Traducido por Jacob

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