Llamada

(…) Nosotros fuimos llamados por Jesús para tornar el mundo mejor.

No fue por acaso que en la última hora la voz del Divino Pastor llegó hasta nosotros. No nos encontramos en el mundo marcados apenas por los delitos y los errores pretéritos, somos los siervos del Señor en proceso de perfeccionamiento para servirlo mejor. Ni la jactancia de los presuntuosos, ni la subestima de los prefieren la acomodación.

Servir, hijos míos, con la instrumentalidad de la que dispongamos es nuestro deber. Observamos que la siembre crece, pero los trabajadores no se multiplican geométricamente como sería de desear, porque estamos aferrados a los hábitos enfermos, que en el momento de la evolución antropológica, nos sirvieron de base para la transformación del instinto en emoción edificante. La manera más segura de preservar los valores del Evangelio de Jesús en nosotros es a través de la vinculación mental con nuestro Conductor.

Salgamos de la acomodación justificada de manera incorrecta para la acción. Abandonemos las reacciones perturbadoras y aprendamos las acciones edificantes. Siempre decimos que necesitamos de Jesús, en cuya misericordia estaríamos como náufragos perdidos en la gran travesía de la evolución, pero tengamos en mente que Jesús necesita de nosotros, porque cuanto hablamos a Él por la oración Él nos responde por Inspiración.  Él actúa por nuestros sentimientos a través de nuestras manos. Sean las manos que ayudan, bendecidas en grado más expresivo de lo que los labios que murmuran oraciones contemplativas.

Nuestra postura en el mundo en este momento es de misericordia. ¿Que nos importan los comentarios deprimentes a nuestro respecto, si valorizamos el mundo, espetando sus cánones y paradigmas? No nos preocupemos con lo que el mundo piensa y habla de nosotros a través de otros corazones. En la bella enseñanza de Jesús en la casa de Lázaro, mientras María lo oye y Marta se afana tenemos una lección extraordinaria no es necesario quedar en una contemplación de naturaleza egoísta, pero si es necesario aprender para poder servir.

La actitud de Marta es ansiosa, era la preocupación con el exterior. La actitud de María era iluminativa, que parte de los tesoros sublimes del coraje y del amor, a través de la sabiduría, para poder servir mejor. El servicio es nuestro campo de iluminación. Nosotros, los compañeros de la vida espiritual, acompañamos las lágrimas que son vertidas por el sentimiento de todos aquellos que nos suplican ayuda e, interferimos con nuestra pequeñez, junto al Maestro Incomparable, para que Él lleve al Padre nuestras necesidades, pero bendigamos el dolor sin cualquier vena masoquista; agradezcamos al dolor que nos despierta para la verdad, y que nos diluya las ilusiones; que haga naufragar las aventuras de consecuencias graves antes que acontezcan. Estamos, por tanto, convocados, para la construcción de una Sociedad Nueva, en la cual el bien vuela soberano, como ya ocurre, por encima de todas y cualquier vicisitud.

Hijos del alma, tened buen ánimo. No recalcitréis contra el aguijón ni os permitáis la lamentable deserción o la parada perturbadora en la escala difícil de la sublimación. ¡Jesús nos espera, avancemos! Suplicando a Él, el Amigo Incomparable de todos nosotros, envolvemos los afectuosos corazones en dulces vibraciones de paz. En la condición de servidor humilde y paternal de siempre.

Bezerra

Médium Divaldo Pereira Franco

Al final de la Conferencia realizada en el Grupo Espirita André Luiz, en Río de Janeiro, el 14 de julio del 2011.

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