Cree y sigue

“Así como tú me enviaste al mundo, también yo los he enviado al mundo.” —Jesús. (Juan, 17:18.)

Si abrazaste, mi amigo, la tarea espirita-cristiana, en nombre de la fe sublimada, sediento de vida superior, recuerda que el Maestro te envió el corazón renovado al vasto campo del mundo para servirlo.

No sólo enseñarás el buen camino. Actuarás de acuerdo con los principios elevados que pregonas. Dictarás directrices nobles para los demás, con todo, marcharás dentro de ellas, a tu vez. Proclamarás la necesidad de buen ánimo, pero siguiendo, adelante por el camino, sembrando alegrías y bendiciones, aun cuando seas incomprendido de todos.

No te contentarás en distribuir monedas y beneficios inmediatos. Darás siempre algo de ti mismo al que necesita.

No solamente perdonarás. Comprenderás al ofensor, auxiliándolo a reargüirse.

No criticarás. Encontrarás recursos inesperados de ser útil.

No reclamarás. Te valdrás del tiempo para materializar los buenos pensamientos que te dirigen.

No disputarás inútilmente. Encontrarás el camino del servicio a los semejantes en cualquier parte.

No vivirás simplemente en el combate de palabras contra el mal. Retendrás el bien, sembrándolo con todos.

No condenarás. Descubrirás la luz del amor para hacerla brillar en tu corazón, hasta el sacrificio.

Hora y vigila.

Ama y espera.

Sirve y renuncia.

Si no te dispones a aprovechar la lección del Maestro Divino, amoldando tu propia vida a sus enseñanzas, tu fe habrá sido vana.

Espíritu Emmanuel

Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído de libro “Pan nuestro”

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