Contra la insensatez

¿Sois vosotros tan insensatos que, habiendo comenzado por el Espíritu, acabéis ahora por la carne?” — Pablo. (Gálatas, 3:3.)

Uno de los mayores desastres en el camino de los discípulos es la falsa comprensión con que inician el esfuerzo en la región superior, marchando en sentido inverso hacia los círculos de la inferioridad. Dan, así, la idea de hombres que partiesen a la procura de oro, contentándose, enseguida, con el lodo del charco. Semejantes fracasos se hacen comunes, en los distintos sectores del pensamiento religioso.

Observamos enfermos que se dirigen a la espiritualidad elevada, alimentando nobles impulsos y tomados de preciosas intenciones; conseguida la cura, revelan, todavía, la mejor manera de aplicar las ventajas obtenidas en la adquisición del dinero fácil.

Algunos, después de ser auxiliados por amigos de las esferas más sublimadas, en transcendentales cuestiones de la vida eterna, pretenden atribuir a esos mismos benefactores la función de policías humanos, en la pesquisa de objetivos poco dignos.

Numerosos aprendices persisten en los trabajos del bien; con todo, aparecen horas poco favorables y se entregan, inertes, al desaliento, reclamando premio a los menguados años terrestres que intentaran servir en la labor del Maestro Divino y plenamente despreocupados de los períodos multimillonarios en los que hemos sido servidos por el Señor. Tales anomalías espirituales que perturban considerablemente el esfuerzo de los discípulos proceden de los filtros venenosos compuestos por los anhelos de recompensa.

Trabajemos, pues, contra la expectativa de retribución, a fin de que prosigamos en la tarea comenzada en compañía de la humildad, portadora de luz imperecedera.

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro “Pan nuestro”

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