Balance

La inminencia de la muerte dispara un curioso proceso de reminiscencia. El moribundo revive, en corto espacio de tiempo, las emociones de toda la existencia, que se suceden en su mente como una prodigiosa película con imágenes proyectadas en una velocidad vertiginosa.

Es una especie de balance existencial, un levantamiento de débito y crédito en la contabilidad divina, definiendo la posición del Espíritu al retornar a la Espiritualidad, frente a sus acciones buenas o malas, considerándose que podrán favorecerlo solamente los valores que “las polillas no roen ni los ladrones roban”, a que se refería Jesús, conquistados por el esfuerzo del Bien. Se trata de un mecanismo psicológico automático que puede ser disparado en la intimidad de la consciencia sin que la muerte sea consumada. Son frecuentes los casos en que el “muerto” resucita, espontáneamente o mediante las movilizaciones de recursos variados. 

Hay médicos que vienen investigando el asunto, particularmente en los Estados Unidos, donde se destaca el doctor Raymond A. Moody Júnior, que en el libro “Vida después de la Vida” describe experiencias variadas de personas declaradas clínicamente muertas.

Vale destacar que esos relatos confirman las informaciones de la Doctrina Espirita. Los entrevistados se reportan al “balance” de sus existencias. Abordan, también, temas familiares a los espiritas, como: cuerpo espiritual o periespíritu; la dificultad de percibir la condición de “muerto”; el contacto con benefactores espirituales y familiares; la facilidad en “sentir” lo que las personas están pensando; la posibilidad de volitar, con increíble sensación de ligereza; la visión de los despojos carnales y las impresiones extremamente desagradables de los que intentaron el suicidio.

Las investigaciones revelaron que tales fenómenos son frecuentes, envolviendo pacientes variados, y que estos generalmente silencian al respecto, temiendo ser juzgados mentalmente debilitados.

En “El Evangelio según el Espiritismo” Allan Kardec comenta que la universalidad de los principios espiritas (concordancia en las manifestaciones de los Espíritus, obtenidas a través de múltiples médiums en diversos países), garantiza su autenticidad, ya que sería imposible una coincidencia tan generalizada. De la misma forma la autenticidad de las pesquisas del Dr. Moody es demostrada estadísticamente por los relatos de centenas de pacientes que retornaron del Más Allá, abordando los mismos aspectos a que nos referimos, aunque profesaran diferentes conceptos religiosos, se situaron en variadas posiciones culturales y sociales y residían en regiones diversas.

La experiencia de revivir la propia existencia en circunstancias dramáticas puede representar para el resucitado una advertencia, concientizándolo de que es preciso esforzarse en la propia renovación, a fin (de no situarse “fallido” en el Plano Espiritual en cuanto efectivamente llegue su hora)

Richard Simonetti
¿Quién tiene miedo de la muerte?
Traducido por R Bertolinni

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