Confiados y serenos

Alabado sea Dios que permite que sea el espacio saneado por la tormenta y que desenvuelve la restauración de la paz en todos los elementos, en el instante oportuno. Comprendemos la extensión de las dificultades, de las luchas, de los sin sabores y de los tropiezos con que todos somos confrontados.

Dulce es el día de cielo azul, cuando todos se embalan en perspectivas de deleitoso descanso, pero, amenazadora es la hora de la nube, cuando es preciso soportar los peligros y dificultades de la tempestad purificadora a la que nos reportamos desde el inicio. Entretanto, benditos serán siempre los que velan por la conservación de la luz, los que demuestran bastante serenidad para la victoria espiritual y que saben aguardar, trabajando, el retorno de la claridad mayor.

Agradezcamos a Jesús por el sustento que nos proporciona, por el socorro de que nos enriquece. Conservemos la certeza de que el Maestro no falta a los discípulos. Revóquese el desorden junto a nosotros, grite la inconsecuencia a nuestros oídos, clame la sombra por las turbas de la discordia o extiéndanse las trepaderas de las tinieblas en forma de perturbación alrededor de nuestros pasos.

Estemos confiados y serenos, cumpliendo las obligaciones edificantes que nos fueron indicadas, convencidos de que la conciencia tranquila, en el deber situado encima de todo, es la ciudadela inexpugnable del espíritu en cualquier plano del Universo.

Espíritu: Batuíra
Médium: Francisco Cândido Xavier
Del Libro: “Mais Luz” – Edición GEEM

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