Libertad de pensar

Llamada fraternal a los hermanos de ideal espirita. Queridísimos hermanos, por el pensamiento podemos crear o destruir, por eso Jesús nos recomendó vigilar y orar (Marcos, 14:38) antes de hablar y actuar. Todo lo que pensamos, más tardeo más temprano, influenciará nuestras vidas y la de los otros para bien o para mal, si insistimos en eso y trabajamos para su realización.

El pensamiento, dice León Denis, “genera nuestras palabras, nuestras acciones y,con él, construimos, día a día, el edificio grandioso o miserable de nuestra vida presente y futura” (1). Dice aun ese filósofo que: Modelamos nuestra alma y su envoltura con nuestros pensamientos; estos producen formas, imágenes que se imprimen en la materia sutil, de que el cuerpo fluídico es compuesto. Así,poco a poco, nuestro ser se puebla de formas frívolas o austeras, graciosas o terribles, groseras o sublimes; el alma se ennoblece, embellece o crea una atmósfera de fealdad. Según el ideal que vea, la llama interior se aviva o se oscurece. (1)

El Espíritu Yvonne Pereira orienta a los médiums, que somos todos nosotros, sobre la necesidad de la vigilancia de nuestros pensamientos y vida moral, para solamente servir a los intereses superiores, por el amor al bien y a la verdad. He aquí sus esclarecimientos sobre cómo actúan las entidades superiores, ante el equívoco de los que critican el movimiento o a los compañeros espiritas: (…)los Espíritus superiores no siembran confusión en la Siembra del Señor y no lanzan a un compañero contra el otro. Las entidades nobles son cristianas y siguen con fidelidad la doctrina de Jesús. Cuando se pronuncian más directamente,abordan el problema y no personas o instituciones, presentado soluciones cristianas para ese o aquel caso. No defienden ni elogian a los sembradores para no lanzar la competición y la discordia. Aman a todos de manera equilibrada y justa. De ese modo: Que ningún médium este sujeto a intercambiarlas mentes perturbadas que en desaliño se infiltran en el trabajo del Señor. No aceptemos, por la medianidad, que algunos Espíritus ataquen o defiendan, apasionada y desequilibradamente, ideas apoyando ese o aquel grupo, en que quede evidenciada la falta de caridad y la acción de las tinieblas en los desvíos humanos. Que los médiums de la verdad no caigan en el cebo de criticar y reformar compañeros y Movimiento Espirita, tornándose intérpretes de Espíritus atormentados. (2)

Afirma el Espíritu Emmanuel, en el Prefacio de En los Dominios de la Mediuminidad, que“cada criatura con los sentimientos que le caracterizan la vida íntima emite rayos específicos y vive en la onda espiritual con que se identifica”, (3) Más adelante, prosigue: Sin noción de responsabilidad, sin devoción a la práctica del bien, sin amor al estudio y sin esfuerzo perseverante en nuestro propio mejoramiento moral, es impracticable la peregrinación libertadora para las Cimas de la vida. (3)

Debemos tener mucho cuidado con lo que pensamos, hablamos y hacemos, pues la influencia de los Espíritus en nuestras vidas, para el bien o para el mal, es muy grande,conforme consta en la cuestión 459 de El libro de los Espíritus, de Allan Kardec:

¿Influyen los Espíritus sobre nuestros actos y pensamientos?

-A ese respecto su influjo es mayor de lo que creéis, porque con sobrada frecuencia son ellos los que os dirigen. (4)

Como se puede observar, de la respuesta puesta encima, es muy importante que atendamos a la recomendación de Jesús sobre la necesidad de vigilar nuestros pensamientos, pues nuestras palabras y acciones positivas y negativas parten de ellas.

¿De qué modo, entonces, podemos inmunizarnos contra la influencia de los malos y conquistar la asistencia permanente de los buenos Espíritus?

La respuesta está en la cuestión 469 del libro arriba citado, cuando, a la pregunta de Kardec sobre el medio de neutralizar la influencia de los malos Espíritus, esclarecen los reveladores:

-Realizando el bien, y poniendo en ello toda vuestra confianza en Dios,rechazaréis la influencia de los Espíritus inferiores y destruiréis el imperio que querrían tener sobre vosotros. Guardaos de prestar oídos a las sugestiones de aquellos Espíritus que despiertan en vosotros malos pensamientos, que fomentan la discordia entre los hombres y excitan en vosotros todas las pasiones viles. Desconfiad, sobre todo, de aquellos que halagan vuestro orgullo, porque os están tomando por vuestro lado débil. He ahí por qué Jesús os hace exclamar en la oración dominical: “Señor, no nos dejéis caer en tentación, mas líbranos del mal”. (4)

Según León Denis, “las vibraciones de nuestros pensamientos, de nuestras palabras, renovándose en sentido uniforme, expulsan de nuestro envoltorio los elementos que no pueden vibrar en armonía con ellas; atraen elementos similares que acentúan las tendencias del ser” (1).

Más delante, continúa: (…) Pensamos raras veces por nosotros mismos, reflexionamos los mil pensamientos incoherentes del medio en que vivimos. Pocos hombres saben vivir del propio pensamiento, beber en las fuentes profundas, de inspiración que cada uno trae consigo, pero que la mayor parte ignora. Por eso crean un envoltorio poblado de las más disparatadas formas. Su Espíritu es como la habitación franca de todos los que pasan. Los rayos del bien y las sombras del mal allá se confunden, en un caos perpetuo. (…) (1) Prosigue el autor, diciendo que: No hay progreso posible sin observación atenta de nosotros mimos. Es necesario vigilar todos nuestros actos impulsivos para llegar a saber en qué sentido debemos dirigir nuestros esfuerzos para perfeccionarnos. (…) De ese modo, precisamos “disciplinar las impresiones, las emociones, ejercitándose en dominarlas,en utilizarlas como agentes de nuestro perfeccionamiento moral; aprender principalmente a olvidar, a hacer el sacrificio del “yo”, a desprendernos de todo el sentimiento de egoísmo. La verdadera felicidad en este mundo está en la proporción del propio olvido” (1)

Vamos,por tanto, mis hermanos en Jesús, ejercitar la tolerancia, la benevolencia para con todos. Evitemos resentimiento, competiciones entre nosotros, a no ser aquellas en que, sin pretender parecer ser mejores que nuestro prójimo, pero con espíritu genuinamente cristiano, nos esforcemos en la práctica del mayor bien posible, ejercitando la humildad, la abnegación y dedicación al semejante.

Guardemos nuestra lengua en el agua de la paz, como fue recomendado a Chico Xavier, y procuremos imitar al Cristo de Dios que, ciñéndose una toalla, lavó los pies de sus apóstoles, en un ejemplo simbólico de extrema humildad y de amor incondicional a toda la Humanidad, aunque entre los lavados estuviese aquel que saldría de allí para traicionarlo. (Juan, 13:4-30). En fin, aprendamos a soportar, con paciencia y serenidad, cualquier procedimiento de nuestro prójimo para con nosotros. Procuremos ser tolerantes con los otros y severos para con nuestros propios errores, corrigiéndonos, incesantemente, pues la felicidad no está en el exterior, como esclarece Jesús: el “Reino de Dios está dentro de vosotros”(Lucas, 17:21). Nos cabe cultivarlo con base en los buenos pensamientos, de donde provienen las palabras y actos.

Jorge Leite De Oliveira

Referencias:

(1)Denis, Leon, El problema del ser, del destino y del dolor.
(2)Cristiano, Emmanuel. La pena y el trueno. Por el espíritu Yvonne do Amaral Pereira.
(3)Xavier, Francisco C. En los dominios de la mediumnidad. Por el espíritu André Luiz.
(4)Kardec, Allan. El libro de los Espíritus.

Extraído de la revista “Reformador”
Traducido por Jacob

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