La bendición de la salud

La salud es consecuencia de diversos factores que se conjugan en pro de la armonía psicofísica de la criatura humana. Procedente del espíritu, la energía elabora las células y las sustenta en el ministerio de la vida orgánica, atendiendo de ese modo la finalidad a que están destinadas. Al irradiarse a través del periespíritu, fomenta la preservación del patrimonio somático, al cual proporciona resistencia contra los agentes destructivos, a cuya agresión se enfrenta en una lucha sin tregua. Cuando tales fuerzas dejan de estar organizadas, los invasores microbianos ganan la batalla y se instalan, con lo que dan origen y curso a las enfermedades.

En el área de los fenómenos emocionales y psíquicos –en relación con el delicado engranaje del aparato a través del cual se manifiestan-, la incidencia de la onda energética del espíritu en esos tejidos sutiles, es responsable del desequilibrio, que agrava aún más el problema de los trastornos y las aflicciones alienantes. En ese aspecto las estructuras profundas del ser, sacudidas por las descargas mentales perniciosas, además de los desórdenes que provocan, favorecen la sintonía con otros espíritus perturbadores y vengativos, que se esconden en los campos psíquicos y producen lamentables obsesiones.

La preservación de la salud demanda cuidados preventivos constantes, y terapéuticos permanentes, por la excelencia de que se reviste para las conquistas a que está destinada durante la reencarnación. En lo relativo a las innumerables patologías que son causa de preocupación para el ser humano, el mantenimiento del equilibrio psíquico y emocional es de fundamental importancia para la sustentación de la salud. Por lo tanto, visualízate siempre saludable y cultiva pensamientos optimistas, cimentado en el amor, en la acción dignificante, en la esperanza.

Libérate de todo residuo mental, que pueda significar una fuente de intoxicación y estímulo a las vidas microbianas perturbadoras, y conserva tu paz íntima. Si la enfermedad te visita, aprovecha su presencia para hacer reflexiones valiosas entorno a tu comportamiento y a la reprogramación de tus actividades.

Piensa en la salud y deséala ardientemente, sin imposiciones, sin presiones, pero con noble intención. Elabora planes para estar saludable y ser útil; imagina que yate has recuperado y estás desempeñándote en la convivencia familiar y social como un instrumento valioso dentro de la comunidad.

Vincúlate a la Fuente Generosa de donde fluyen todas las fuerzas, y absorbe de ella los recursos necesarios para recuperar el equilibrio. Vuelve a abastecer tu casa mental con pensamientos de paz, de compasión, de solidaridad, de perdón y ternura, y comprométete emocionalmente con la Vida, a fin de que te sientas integrado en ella, consciente y feliz.

La enfermedad, en cualquier circunstancia, es una prueba bendita, excepto cuando,al ser mutiladora, alienante o limitadora, constituye una expiación oportuna dela que las Soberanas Leyes se valen para auxiliar a los transgresores que, de un modo u otro, somos casi todos nosotros.

Si estás sano, aprovecha la oportunidad para preservarte así, produciendo más y mejor.

Si estás enfermo, agradece a Dios y amplía los horizontes mentales en el amor para recuperarte, hoy o más tarde, y prosigue tu marcha en paz y confiado.

La vitalidad divina se derrama sobre mí y la asimilo con excelente disposición emocional.

Me libero de las cargas tóxicas del desgaste psicológico: resentimientos, odios,celos, venganzas, envidias, amarguras.

Soy de procedencia saludable. La enfermedad es un accidente del camino que no me impide la marcha.

Avanzo sano y confiante, vitalizado por el hábito de la Fuente Generadora de Vida.

Espíritu: Joanna de Ángelis
Médium: Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro «Momentos de salud»

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