Vida y valores (La construcción del hogar)

Es muy común hacer la distinción entre casa y hogar. Acostumbramos a llamar casa la construcción de material, de madera, de albañilería, de piedra, sea lo que sea, en cuanto el hogar es lo que pasa dentro de esa construcción.

Muchas veces, conseguimos construir la casa,pero no llegamos a formar el hogar. Vivimos dentro de esa casa de formas tan extrañas, que no configuran el hogar. El hogar es lo emocional, es lo sentimental, es lo racional, es lo vivencial. Es la interacción de las personas. La casa es el edifico. Muchas veces las personas dicen: Estoy yendo para casa, pero, aborrecidos, porque están yendo para casa y, posiblemente, al llegar a casa, no encontrarán el respaldo del hogar. Es muy importante saber por que el hogar nos es tan importante. Exactamente porque allí se reúnen Espíritus,criaturas, individuos procedentes de las más variadas esquinas de la naturaleza. Venidas, esas criaturas, de las experiencias de las más variadas y,al encontrarnos dentro de casa, para formar el hogar, tendremos obligatoriamente que intercambiar esas experiencias. La esposa tuvo una educación, una formación, una instrucción o dejó de tenerla. El marido otra y, ahora, son dos personas que se van a reunir, en la tentativa de forjar otras personas y educarlas, los hijos.

El hogar representa ese crisol, ese campo de pruebas, donde las diferencias se friccionan, donde intercambiamos aquello que sabemos con lo que el otro sabe. De ese modo, es muy importante que construyamos nuestro hogar en bases de equilibrio, de entendimiento, lo que no siempre es fácil. Todas las veces que nos reunimos, personas diferentes, sea en lo que sea, eso nos da una cierta inestabilidad, eso genera una cierta inestabilidad. Hay siempre una diferencia entre el esposo y la esposa, entre los padres y los hijos, entre los hermanos. ¿Por qué? Porque si la esposa tiene un poco más de cultura, si el marido tiene un poco menos, eso deja un nivel de frustración. Ella va a hacer de todo para mostrar que también sabe, cuando

sería tan fácil admitir que no lo sabe.Podrá aprender. Si la esposa se torna sumisa porque su marido es doctor, su marido sabe, ya se desequilibra el hogar. Sería tan normal si ella admitiese que, de hecho, él preparó lo que sabe, él sabe más y ella no está prohibida de aprender y de saber también. Pero, cada cual respetando al otro, sin sentirse lesionado,sin sentirse frustrado, sin sentirse disminuido.

En el hogar, tenemos la ocasión de cambiar todo esto. Sabemos que aquel hombre notable, notable médico en la sociedad,llega a casa. Él es carente de lo que la cocinera hace, de los cariños de la esposa, de los hijos. Aquel grandioso ingeniero respetado en su empresa, en la sociedad,pero cuando llega a casa, es aquel gatito carente de cariño, de atención de su esposa, de sus hijos. Somos movidos a la emoción, al sentimiento. El ser humano no es meramente racional, somos sentimentales. Entonces, aquel hombre que hace presión en la sociedad,el gran político, el gran administrador, cuando llega a casa quien manda en todo es su mujer. No, nosotros no vamos. No, yo no quiero. No, no lo vas hacer.No, no lo aceptarás. Y para que el amor pueda fortalecerse es necesario que aprendamos a escucharnos uno al otro. El hogar es así. Es esa gran olla, es ese gran crisol, dentro de cuya estructura todos vamos aprendiendo, unos con los otros, ofreciendo lo mejor que tengamos y aprendiendo lo que los otros tienen para ofrecernos. Es muy importante la estructura del hogar. Nada tiene que ver con la casa. El hogar de dentro.

***

Una vez que esa estructura del hogar es de dentro de la criatura humana, es muy importante que cada elemento del hogar se preocupe con el otro y se ocupe también con él. Cada vez que pensamos en la familia que vive en ese hogar que estamos abordando, ciertamente que cabe a los esposos determinados compromisos entre sí, para la manutención del hogar. Si ellos no hicieran esos cuidados, el hogar no se sustenta. Para la estructura del hogar es importantísima la fidelidad, el respeto, la pareja, el acompañamiento, el compañerismo. Si hubiera hijos en la relación, los cuidados con la dirección de los hijos en este mundo atormentado de la actualidad. ¿Dónde están nuestros hijos? ¿Con quién están nuestros hijos? ¿Qué estarán haciendo nuestros hijos? Esos cuidados que, hay muchos, pasarán a ser cosas fuera de moda, necesitan volver a las preocupaciones nuestras, necesitan retornar a los cuidados domésticos.

Cuando oímos las noticias de que tal niño fue maltratado, fue llevado, fue conducido, eso nos lleva a reflexionar sobre las desatenciones, muchas veces, de los padres. ¿Con quién está mi hijo? ¿Dónde está en este momento? Vivimos días en que nuestros hijos son mandados para dormir en la casa de los amigos, de los colegas. Pero no sabemos quiénes son los padres de esos amigos, de esos colegas. No sabemos cuál es la formación moral de esa familia para donde estamos mandando a nuestros hijos. Muchas veces, despertamos demasiado tarde. La estructura del hogar exige buen sentido, exige cuidado, exige raciocinio. No es una prisión. Todos disfrutan de libertad.Pero, en la estructura del hogar, la libertad jamás estará alejada, distanciada de las nociones de responsabilidad.

Todos los que tienen libertad en el hogar,también han de tener responsabilidad. ¿Y si fueran niños? Vamos enseñando a los niños a tener responsabilidad con las cosas de ellos. Guardar los juguetes,colocar la ropa que sacó del cesto, en la medida en que ellos van pudiendo. ¿Cómo los niños aprenden a ayudar en casa? Trae para mamá, coge la escoba. Coge aquello. Trae aquello. Lleva aquello para la mamá. Ayuda a mamá. Sin ninguna imposición, para que el niño aprenda a gustarle colaborar. Ven aquí con papá,ponte aquí para que para pueda estirarse. Creando vínculos.

Cuando nuestros hijos comienzan a ir para la escuela, temprano, será nuestro deber, de papá o de mamá, llevar el asunto con ellos. ¿Cómo te fue hoy el día? ¿Con quién jugaste? ¿Qué te enseñó la profesora? ¿O la tía? ¿Y tu merienda, la comiste? ¿Compartiste con alguien?Para qué enseñemos a nuestros niños, desde temprano, a conversar con nosotros sobre lo que pasó con él. Después que él aprenda a conversar con nosotros, no necesitamos preguntar nada. Cuando agarramos la puerta de la escuela, él ya nos viene contando. Cuando lo ponemos en el coche, él ya comenzó a hablar. Y es de esa manera vamos creando una compañía doméstica.

Los hijos no necesitan esconder a sus padres las cosas que viven. Los padres no deben negar orientación a los hijos, para que ellos sepan guiarse. Estar siempre acompañando. Cuando nuestro hijos comienzan a crecer y no hacen aquellas intrigantes preguntas, sobre sexo, sobre eso o sobre aquello, que los padres no imaginen que ellos no saben, que ellos son inocentes. Admitan que ya aprenderán, de forma equivocada y, porque aprenderán de forma equivocada, tengan vergüenza de hablar con nosotros.

Cabe, entonces, para que el hogar se levante,todos nosotros envolvernos con todos. Con cariño, con atención, con sonrisa,con seriedad, cada cosa en su lugar. Pero, que no falte entre nosotros jamás la ternura, el respeto reciproco, en la certeza de que somos hermanos en Dios, momentáneamente situados como marido, mujer, padres, hijos, hermanos. Para que nuestro hogar sea feliz, para que utilicemos ese crisol, como la gran oficina de las almas,no podrá faltar el amor. El amor que genera respeto, el amor que imprime responsabilidad.

Raúl Teixera

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 186, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2009. Em 03.01.2011.Traducido por Jacob.

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.