Silencio necesario

El silencio hace gran falta en la civilización contemporánea. Se habla en demasía, y por consiguiente, se habla de lo que no se debe, no se sabe. En la falta de un asunto edificante, o indiferentes para con el, las personas se sirven de temas negativos, perjudiciales o sórdidos, denegriendo la propia alma, insultando al prójimo y consumiendo valiosas energías. Hay una preocupación excesiva por hablar, opinar, aun mismo cuando se desconoce la cuestión. Parece que el referirse a todo con buenos modales, cuando estamos juntos, da respeto. Aumentan, así, la maledicencia, se confunden las opiniones, y se entorpecen los contenidos morales de las palabras. 

Si cada persona hablase apenas lo necesario y en el momento oportuno, habría un sano silencio en la Tierra. No el silencio de la indiferencia, del descaso, de la pasividad, pero si el silencio del respeto, de las conclusiones no precipitadas, de los análisis más completos sobre las cosas.

Sabemos tan poco de la vida ajena para opinar con acierto, para desenvolver una crítica, para juzgar. Somos meros aprendices de todas las áreas del conocimiento, para poder omitir opiniones sobre todo solamente el silencio nos enseñará a oír más, y desenvolver la virtud de la humildad, esa que nos hace comprender que, aun mismo siendo sabios en muchas áreas, tenemos mucho aun que aprender.

Solamente el silencio podrá abrirnos el alma para las inspiraciones de lo Alto, para escuchar los buenos consejos, las orientaciones saludables, que surgen en momentos de meditación y oración.

Solamente el silencio en el Espíritu propiciará que contemplemos una obra de arte, sintiéndola en todos sus matices.

Solamente el silenciar en las ingratitudes que sufrimos, conseguirá hacer que entremos en el sentimiento del prójimo, despertando en nuestros corazones la piedad, que enseguida se  convertirá en el bien hacer.

Solamente el silencio de las palabras vacías podrá dar lugar al magnífico canto de la oración, a las voces que brotan de nuestro corazón.

Usa el silencio necesario. El silencio hace bien a aquel que lo conserva. Jesús cayó mucho más de lo que habló. Los silencios sabios son el atestado más expresivo de Su amor por la Humanidad.

Pensemos en Él, cuando llamados a hablar insensatamente, y sigamos Su ejemplo.

Pensemos en eso.

Redacción de Momento Espirita. Con base en el capítulo 7 del libro Momentos de Coraje” por el Espíritu Joanna de Angelis psicografia de Divaldo Pereira Franco.

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