En todos los puntos de la tierra estamos nosotros realizando fenómenos extraños y curaciones maravillosas

-Buenas noches. La Luz inapreciable de Dios ilumine nuestras obtusas inteligencias.

Vamos a dar unas ideas breves para no hacernos molestos ni distraer inútilmente vuestra preciosa atención. Los que lleváis grabado en el alma el conocimiento de la Ley espírita, esa Ciencia que constituye la comunicación de los espíritus, sus situaciones, estados de progreso, etc, es muy natural, lógico y santo que os mueva el deseo de estudiar y profundizar en lo que hasta ahora se considera casi imposible como es el análisis de las Leyes que constituyen la Creación Divina.

Todos los que anhelan estos conocimientos son dignos de Dios porque demuestran su inquietud y su admiración ante realización tan portentosa. Por toda la superficie de vuestro planeta existen legiones de sabios y estudiosos investigadores que van tras de percibir el más insignificante caso de comunicación o manifestación espírita.

Profundizan en lo que ven, estudian detenidamente lo que oyen y, entre una y otra investigación, van sacando a la luz las Leyes que condicionan estos fenómenos que estudia la ciencia que hoy habéis denominado Parapsicología. Precisamente, porque así está autorizado por el Todopoderoso, cada día han de abundar estos fenómenos y manifestaciones, que harán que se cimente y se propague cada vez más esta nueva ciencia.

En todos los puntos de vuestra tierra estamos nosotros realizando manifestaciones auditivas, fenómenos extraños, curaciones maravillosas, etcétera, para que los hombres vayan abriendo los ojos a la realidad espiritual que les rodea y se conduzcan con más amor y justicia. Cada día se proliferarán estos fenómenos, unos nuevos, otros ya conocidos, pero todos confirmando de manera incontrovertible la existencia del mundo espírita y la existencia de los que estamos en este plano.

La Parapsicología que estudiará y catalogará todos estos fenómenos será conocida y comentada por todos. Sus «alas» volarán a todos los puntos del planeta y las conciencias se sentirán firmemente en dicha Ley porque la razón, la verdad y el sentimiento se manifestarán en todas sus investigaciones y conclusiones. No nos extraña que queráis saber mucho, porque la ambición del investigador es conocer la verdad y esto es una aspiración admirable y un anhelo santo para después enseñar a todos lo que Dios os permitió conocer. Entretanto, vosotros, hermanos míos, seguir adelante con firmeza.

Os aconsejamos con todo nuestro amor que no os impacientéis. Las Leyes de Dios hay que irlas conociendo poco a poco, y ese poco que sea muy concreto, profundo y sin vacilación, porque así se sustentan la fe y la sabiduría en el pedestal que Dios tiene preparado para todos Sus hijos. Tener fe y esa fe os colmará de bienes, pero también tener un poco de paciencia. Dios desea que el hombre profundice en su ciencia hasta donde le corresponde según la época en que se desenvuelve. Y nada más que esto es lo que os quería decir.

Quedaos con Dios, hermanos.

Extraído del libro “Desde la otra vida”

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