El Uso de la Corbata

La moral del Cristo, contenida en el Evangelio, es la ruta para la evolución segura de todos los hombres, y su práctica es la solución para todos los problemas humanos y el objetivo a ser alcanzado por la Humanidad.

Hay la historia de aquel viajante en el desierto. Sediento, pidió agua a alguien que se cruzó con él.

-No tengo agua – respondió el desconocido – solo corbatas, lindas corbatas que estoy llevando para el mercado.

-¡Ahora, que voy a hacer con las corbatas! – reclamo nuestro héroe.

Y continúo caminando. Más adelante, tambaleante, encontró otro hombre.

-¡Agua! ¡Por favor, agua!

-Lo siento mucho. Solo tengo corbatas…

Exhausto, casi muerto de sed, encontró un tercer viandante, que también llevaba corbatas al mercado. El infeliz se arrastró por varios kilómetros, hasta que, eufórico, vio un gran hotel a distancia. Reuniendo sus últimas energías, llego gateando a la recepción y gimió, ronco;

-¡Por favor, por el amor de Dios, preciso de agua!

El recepcionista lo contempló, compadecido, y respondió:

-Disculpe, señor. De acuerdo con el reglamento, no atendemos a nadie sin corbata.

***

Cualquier persona que se dé el trabajo de analizar las lecciones de Jesús identificará en ellas la más preciosa ruta ofrecida al Hombre para la solución de sus problemas. La palabra Evangelio, del latín evangelio, significa Buena Nueva y define con precisión el mensaje cristiano. Es la excelente noticia de la existencia de un Dios Padre, que trabaja incesantemente por el bien de sus hijos y poco exige a favor de nuestra felicidad: Solo que nos amenos unos a los otros. Los pasajes evangélicos gravitan en torno a esa revelación, cambios diminutos en las experiencias de lo cotidiano, en las lecciones sencillas, en los ejemplos inolvidables de Jesús, con el permanente convite para que nos saciemos de esa linfa pura que sacia para siempre nuestra sed de paz.

***

Aunque la ruta evangélica sea clara y objetiva, raros son los que alcanzan la celeste fuente de bendiciones. Y nos deparamos, a todo momento, con cristianos sedientos de paz, tristes, deprimidos, angustiados, dolientes, infelices… ¿Cuál es el problema? ¿Qué está faltando? Elemental: ¡Falta la corbata! Usarla seria someternos a las disciplinas necesarias, que se expresan en el empeño de asimilar y vivir las enseñanzas de Jesús.

***

Algunos ejemplos:

• Delante de las ofensas.

Usar la corbata sería perdonar, no siete veces, sino setenta veces siete, esto es, perdonar incesantemente, incondicionalmente aquellos que nos ofenden, sin guardar resentimientos o cultivar la voluptuosidad del resentimiento.

Cierto momento una señora, a las vueltas con complicada familia, marido e hijos agresivos que complicaban su vida, reclamaba con Chico Xavier. No soportaba más. Estaba a punto de explotar.

-Hija mía – decía el abnegado médium-, Jesús recomendó que perdonemos no siete veces, sino setenta veces siete.

-Mire, Chico, tengo hecho las cuentas. Perdone a mis familiares más bien cuatrocientos noventa veces. Ya hice lo suficiente…

-Bien hija mía, Emmanuel está a mi lado y manda decirle que es para perdonar setenta veces siete cada tipo de ofensa. Aún hay mucho que perdonar.

• Delante del desajuste ajeno.

Usar corbata sería no discriminar a nadie, procurando ayudar aun así a los que nos perjudiquen, recordando a Jesús que los sanos no precisan de médico.

Una señora tuvo su casa invadida por un amigo de lo ajeno. Se llevo sus pertenencias, sus joyas y el dinero que guardaba en casa, pero no se llevó su tranquilidad, su espíritu cristiano. Eso quedó patente cuando el asaltante fue preso. Ella lo buscó en la delegación, pasó a visitarlo en la prisión, le dio libros espiritas, se tornó su amiga y confidente. Con sus iniciativas operó en él una espantosa transformación, ayudándolo a reformular sus concepciones de vida y a convertirse a los valores del Evangelio. Se trasformó en un hombre de bien.

• Delante de las dificultades del Mundo.

Usar la corbata será confiar en la protección divina, haciendo lo mejor, cumpliendo nuestros deberes, buscando el reino de Dios y su justicia, confiantes de que todo lo demás vendrá por acrecentado.

Cuando aquel joven italiano comenzó a atender pobres, dándoles de comer y vestir, su padre le censuró:

-¡Como te atreves a dar lo que no te pertenece! ¡Todo lo que usas es comprado con mi dinero!

¡Entonces el dejó todo lo de su padre, hasta su propia ropa! Confiado en Dios, partió para la gloriosa misión. Nacía Francisco de Asís, uno de los hombres más notables del Cristianismo.

• Delante del fallecimiento de seres queridos.

Usar la corbata sería retomar la normalidad, reasumir nuestras vidas, cultivando buen ánimo, dejando a los muertos cuidar de sus muertos, conforme la expresión evangélica – evitando cuestionamientos y apego, que paralizan nuestra iniciativa y perturban los que retornan a la patria espiritual. Ellos nos hablan más o menos así, en las comunicaciones mediúmnicas o en los contactos espirituales durante el sueño.

-Amados, no os atormentéis. Continuamos vivos, y retribuimos con intensidad mayor el afecto, el cariño que nos dedicáis. También sentimos nostalgias. Vibramos con vuestras alegrías, lloramos con vuestras tristezas, pero es preciso seguir hacia adelante. El Señor nos ampara a todos. Confiemos. El tiempo pasa rápido. ¡En breve estaremos juntos nuevamente, en la vida mayor!

• Delante del mal.

Usar la corbata es considerar que antes de ver el cisco en el ojo del hermano es preciso retirar la astilla de madera que está en nuestro ojo. Inconcebible apuntar en los otros los males que no superamos.

El padre sorprende al hijo fumando. Preocupado, intenta alertarlo:

-Hijo mío, no fumes. El cigarro afecta los pulmones, provoca disturbios circulatorios, crea serios problemas en nuestra salud.

-Pero, papa – responde el hijo -, ¿si el cigarro hace tanto mal, porque fumas?

***

¿Parece que la Doctrina Espirita cobra mucho, no es así, amigo lector?

Si nos martilleamos el dedo, no debemos maldecir- es vibración deletérea.

Si nos ofenden, no debemos vengarnos – es manifestación de animalidad.

Si la vida está difícil, no debemos reclamar – es sintonía negativa.

Si fallece un ente querido no debemos desesperarnos – es perturbación para él.

¡Ni aun el placer del cotilleo! – es ver si no lo haríamos peor…

¡Barra pesada ser espirita! Pero estamos equivocados si pensamos así. El Espiritismo es la doctrina de la conciencia libre. No cobra nada. Solo amplía el campo de nuestras percepciones, nuestra visión de las realidades espirituales, mostrándonos, como enseñaba el apóstol Pablo, que todas las cosas nos son permitidas, pero no todas nos conviene. Importante, por tanto, aplicar el Evangelio, buscando definir lo que Jesús espera de nosotros. En cuanto no lo hagamos, jamás tendremos acceso a los manantiales divinos, que sacian nuestra sed de paz y armonía.

Simplificando: ¡Usemos la corbata!

Richard Simonetti
Traducido por Jacob

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Volver arriba