El embarazo en la adolescencia

El embarazo en la adolescencia es uno de los grandes problemas-desafío de la actualidad, debido al número creciente de jóvenes sin preparación para la maternidad, que se deparan en situación de veras perturbadora, generando grave compromiso social.

Dominados por la curiosidad y picados por una bien urdida estimulación precoz, que faculta la promiscuidad de los relacionamientos, los adolescentes fácilmente se entregan a las experiencias sexuales sin ninguna preparación psicológica, menos aun responsabilidad de naturaleza moral.

Desconocimiento de los factores propicios de la fecundación y sin ninguna orientación cultural en torno al intercambio sexual, se permiten el trato de esa naturaleza con ansiedad y bajo conflictos, teniendo que enfrentar el gravamen de la concepción fetal. Al darse cuenta de la ocurrencia inesperada, recorren a trabajos peligrosos, a personas inescrupulosas, casi siempre interesadas en la explotación de la ignorancia, y culminan en la ejecución del crimen cobarde del aborto clandestino, con todos los riesgos resultado de esa actitud cruel.

Iniciada la desgraciada fuga, nuevas situaciones criminosas tienen lugar, porque el adolescente pierde la identidad moral y, aturdido, se deja arrastrar a nuevos intentos, cuyos resultados son siempre infelices. Cuando eso no ocurre, porque destituidos del sentimiento de amor, que los podría unir, son las futuras madres dejadas a merced de la familia o de la propia suerte, trayendo al mundo a los desamparados retoños que experimentarán la orfandad, aunque los padres desorientados permanezcan vivos.

Despertando lentamente para los sentimientos más graves, y dándose cuenta de la alucinación juvenil, ahora irreversible, esas jóvenes inmaduras y frustradas se tiran a los resbaladizos del descalabro, perdiendo el sentido de la dignidad femenina y tornándose objetos de fácil posesión, cuando no recorren a las fugas desordenadas por las drogas químicas, por el alcohol, por la prostitución destructora.

Urgen actitudes que pueden despertar a los adolescentes para la utilización del sexo con responsabilidad, en la edad adecuada, cuando haya equilibrio fisicopsíquico, madurez emocional con la competente dosis de comprensión de los efectos que transcurre de las uniones de esa naturaleza. El sexo es un órgano con función específica y portador de exigencias graves en el área del deber, que aparecen como consecuencia de su uso.

Cuando utilizado con insensatez, sin la contribución de la razón, por deseos desordenados, al envolver a la pareja establece un vínculo emocional que no debe ser roto livianamente. Muchas tragedias de los sentimientos tienen inicio en las rupturas abruptas de la afectividad despertada por el interés sexual. Puede una de las personas no estar realmente interesada en la otra, no obstante, lo contrario puede no ser verdadero, y, al sentirse a solas, aquel que se encuentra abandonado pasa a experimentar tormentos y conflictos muy perturbadores, cuando no se rebela contra la función sexual, generando problemas más profundos, que irán a comprometer toda su existencia, debido a la liviandad de quien se fue, indiferente por el destino de quien quedó…

En la adolescencia, porque los intereses giran en torno de la identidad, de la sexualidad, de la afirmación de la personalidad, más allá de otros, la atracción entre los jóvenes es inestable, produciendo gran empatía y estímulos que deben ser cultivados, ya que eso es parte de la formación de su concepto de sociedad y de autorrealización. Sin embargo, es indispensables insistir en cuanto a los cuidados que deben ser tomados por los jóvenes debido a la precipitación en asumir actitudes y compromisos para los cuales no están preparados, tornándose fáciles victimas de la imprudencia y del desconocimiento.

Bajo otro aspecto, porque los sentimientos aun no están maduros y el desconocimiento de la función sexual es total, el acto no corresponde a la expectativa ansiosa del adolescente, que se siente defraudado, temiendo nuevas experiencias, o precipitándose en otras tantas a fin de descubrir los encantamientos a que las demás personas se refieren con entusiasmo y que él no vivenció.

La educación sexual, por tanto, tiene régimen de gran urgencia, al lado de un programa de dignificación de la genésica muy barateadas por personajes atormentados, que se tornan lideres de masa juvenil, y que, huyendo de los propios conflictos perturbadores, les estimulan el uso desordenado. Otras veces, mediante caricaturas perversas, procuran influir en la conducta juvenil, masificando todos en el mismo nivel de comportamiento extraño e inquietador, dejándolos insaciables y cínicos, mientras afirman que la única función de la vida es el placer inmediato, siendo el sexo la válvula de escape para la inseguridad, la insatisfacción emocional y el fracaso de que se sienten poseídos, incluso se sientan en los tronos de los triunfos ilusorios que los medios les proporciona, sin realizarlos interiormente.

La maternidad es el momento superior de dignificación de la mujer, cuando todos los valores del sentimiento y de la razón se conjugan para el engrandecimiento de la vida. Faltando, al adolescente, experiencias y conocimiento de valores existenciales durante el embarazo, el periodo es atormentado, siendo transmitido al feto inquietudes y desasosiego, cuando no la rebeldía por la concepción no deseada.

Raramente acontece el fenómeno de la compenetración maternal, cuando se trata de Espíritu afín, que vuelve al regazo de la afectividad de manera inesperada, recomponiendo el pasado de luchas y desaires, con que ambos se encuentran en los caminos del amor: madre e hijo.

La maternidad en el adolescente es de los más tormentosos fenómenos que el sexo irresponsable produce, frente a las consecuencias que genera.

Orientar al adolescente en cuanto a los valores del sexo, ante la vida y el amor, es deber que todos los individuos se deben imponer, ayudando la mentalidad juvenil a encontrar el rumbo de seguridad para la felicidad, sin las cargas aflictivas originadas de la liviandad del periodo anterior.

Espíritu Joanna de Angelis
Médium Divaldo Franco
Adolescencia y Vida
Traducido por R Bertolinni

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