Vida y Valores (La educación)

Incontestablemente, la educación es fundamental para nuestra vida en el mundo. Casi siempre nos referimos a la educación de una manera muy subjetiva, como si educación fuese algo transcendente. Sin embargo, tenemos que darnos cuenta de que podemos distribuir la educación en varios compartimentos. Todo aquello que representa una modificación en nuestros hábitos, en nuestras posturas, en nuestra cultura, todo aquello que nos renueva de alguna manera, lo llamamos de educación.

Educar, sin duda, es el arte de moldar el carácter, de forjar el carácter, de construirlo. Y, de esa manera, educación tiene mil caras. Podemos decirnos personas educadas, cuando sabemos conversar, dejamos que el otro hable, esperamos nuestro momento, sin prohibir, sin interrumpir, sin gritar, sin vociferar, sin desear que nuestra palabra sea la última y definitiva. Esto representará una educación dialogal. Sabemos dialogar. Diálogo será siempre una conversación de dos o más. Podemos tener la educación lingüística cuando conseguimos hablar nuestra lengua sin cometer desatinos lingüísticos, sin incidir en tantos errores que ensucien nuestro idioma. Porque cambiamos de comportamiento al hablar, obviamente eso será una educación y ahí tenemos la educación envuelta con otro elemento bastante especial, que es la instrucción.

La instrucción se refiere siempre a la acumulación de valores que el alma va haciendo, que la mente va haciendo, que el individuo va realizando. Todas las veces que trabajemos elementos de aprendizaje, estamos en la franja de la instrucción. Necesito aprender determinadas palabras. Necesito aprender a tocar un instrumento. Necesito aprender a cocinar determinado plato. Preciso aprender…. Si necesito aprender trayendo cosas de afuera para dentro, naturalmente ese aprendizaje se refiere a la instrucción. Obviamente, si yo preciso aprender determinada cosa, es para que esa cosa aprendida interfiera en mi modo de ser, en mi carácter, en mi relación social, en la vivencia conmigo mismo y en la vivencia con los otros. Es por eso que es tan importante la educación. Podremos tener alguien que instruya, sin ningún objetivo educacional, pero será imposible que alguien eduque, sin contar con la instrucción. Porque la educación es el manejo que se hace de la instrucción, aquello que nosotros sabemos de qué modo lo utilizamos. Por eso nos referimos al habla, a la conversa. Sabemos hablar. ¿Pero cómo hablo? ¿Cómo me relaciono con las personas al hablar? Y la voz fue dada por Dios, para que pudiésemos vivir en sociedad. Para que fuese un elemento relacional entre nosotros. De esa forma, educar es algo fundamental para nuestra vida en la Tierra.

En ese campo educativo, vale la pena no olvidar, la cuestión de la instrucción. Es importante que nuestros niños vayan a la escuela, pero no solo para tener conocimientos en la mente. No solo para desarrollar el cerebro, pero para que esos conocimientos por ellos adquiridos, puedan transformarles la vida. Todo niño, todo pequeño, todo joven bien educado se transforma y en torno de si, transforma todo lo que hace. Él sabe decir si, él sabe decir no y entiende porque debe de decir si y porque debe de decir no. De esa manera, no debemos perder de vista la importancia, la grandeza de mandar a nuestros hijos a la escuela. No para que sea un sabiondo, sino para que sea una persona de bien.

Es fácil encontrar a alguien instruido actuando mal pero, si esa criatura no tiene instrucción, tendrá mucha más facilidad de actuar en el mal por no entender las razones del bien. De este modo, nos desarrollamos moralmente, cuando somos capaces de distinguir lo que es el bien de lo que es el mal, cuando tenemos esa habilidad de tomar buenas decisiones en la vida, de saber lo que es fundamental para que seamos felices y que llevemos a otras personas la misma felicidad.

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El pensador David Premack escribió que el Homo sapiens es el único primate que consiguió desarrollar un sistema pedagógico activo. Consiguió construir una pedagogía activa. Por causa de esto, entendiendo la pedagogía como ese arte de saber lo que se debe de enseñar, a quien, el nivel de aquello que deberemos pasar para alguien, considerando los niveles intelectuales, los niveles generales de desarrollo de ese alguien, obviamente que esa es una construcción del primate humano, del Homo sapiens. Entonces, esas palabras del notable Premack, nos lleva a reflexionar al respecto de la importancia de usar de una buena pedagogía para enseñar las cosas que necesitamos enseñar.

Cada vez que tenemos delante de nosotros un niño, la primera pregunta que nos hacemos es: ¿Qué enseñamos a este niño? ¿Qué repasamos? Cuando nos hacemos tal tipo de pregunta, tenemos una respuesta que fue dada por el Espíritu San Agustín, en las páginas de El Evangelio Según el Espiritismo, cuando él nos llama a observar nuestro hijo desde la cuna, a fin de que podamos captarle las inclinaciones. El niño nos muestra como él es y quien es, en sus mínimas expresiones, desde la cuna. El Benefactor espiritual nos llama a analizar el comportamiento del bebé. Como llora, como nos dice que está con hambre, como nos dice que esta incómodo, con las ropas mojadas…Por la manera como él se manifiesta, los padres, los adultos ya podrán observar cómo será la índole de ese niño.

Cuando vamos identificando como es el niño tendremos posibilidad de elaborar un proyecto educacional para ese niño. Y cada niño es diferente del otro. En cuanto para uno deberemos enseñar las reglas de la buena convivencia con los hermanitos o con los amiguitos, para otro no necesitaremos más. Pero enseñaremos para el otro la higiene del cuerpo, los hábitos saludables de bañarse, de cepillarse los dientes, de peinarse. Comenzamos a percibir que, si prestamos atención a nuestros hijos desde muy jovencitos, veremos cómo establecer un plan de educación.

¿Qué pasar para ese niño? ¿Qué pasar para aquel otro niño? Ahí tenemos una pedagogía activa, no estamos fluctuando en quimeras o teorías, estamos actuando encima de observaciones prácticas. En la hora que el profesor entra en la clase, el primer día y empieza a dar la materia para su alumno, él habrá perdido un tiempo enorme, porque no comprobó, no verificó, no hizo un diagnóstico de cómo están sus alumnos en general, para saber a partir de donde comenzar, como comenzar. Es importante saber que una generación bien educada es capaz de preservar la cultura de sus ancestrales, la cultura de su pueblo, la buena cultura social. Pero, una generación mal educada será capaz de destruir rápidamente, todas las conquistas, todas las invenciones que las generaciones anteriores hayan construido. Entonces, vemos la importancia de escolarizar a nuestros hijos, de escolarizar a nuestros jóvenes, tendremos en mente que no los escolarizaremos, solo para que ellos sean individuos que tengan conocimiento, sino para que sepan usar esos conocimientos en pro de la vida, en pro de sus vidas, sin duda. Pero fundamentalmente, en pro de la sociedad en la cual nacerán y donde viven. De esa manera veremos la importancia de la educación como factor de crecimiento espiritual. Ya que entendemos que educar es el arte de formar el carácter, podremos formarlo mal, podremos formarlo bien. Diremos que alguien es mal educado o que alguien es bien educado, pero al educar bien al individuo, estaremos pensado en el progreso social que comienza en el progreso individual.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 200, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2009. Em 25.04.2011. Traducido por Jacob.

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