Concepción de la justicia Divina

La tierra es una valiosa arena de servicio espiritual, un filtro donde el alma se purifica poco a poco en el curso de los milenios, adquiriendo cualidades divinas para la ascensión a la gloria celeste. La salvación solo es importante para aquellos que desean salvarse.

El alma, combatida por las pruebas que le imponen el dolor de fuera hacia dentro, se refunde, poco a poco, tranquilizándose hasta abrazar, por fin, la responsabilidad que creó para sí misma. El infierno, puede ser definido como un vasto campo de desequilibrio, establecido por la maldad calculada, nacida de la ceguera voluntaria y de la perversidad completa, donde viven Espíritus que se bestializaron, fijándose en la crueldad y en el egocentrismo.

El espíritu indisolublemente está unido a sus obras, sus actos tejen alas de liberación o de cadenas de cautiverio, para su victoria o su derrota. A nadie debemos nuestro destino, sino a nosotros mismos. Nadie avanza hacia el frente sin pagar las deudas que contrajo. El Cielo representa una conquista, pero no una imposición. Somos espíritus endeudados, con la obligación de darlo todo a favor de nuestra propia renovación.

El amor es la fuerza divina que frecuentemente vilipendiamos. Lo tomamos simple y puro de la vida con que el Señor nos creó, y con el inventamos el odio y el desequilibrio, la crueldad y el remordimiento, que nos sitúan indefinidamente en las sombras…

Es casi siempre por el amor por lo que nos enredamos en pungentes laberintos, en tocante a la Ley…

Amor mal interpretado… mal conducido…

El espíritu endeudado, al renacer en la carne, transporta consigo para el ambiente de los hombres, un trozo de cielo, que sueña conquistar y un vasto manto de infierno que plasmó en sí mismo. Los espíritus que en la vida física atienden sus deberes con exactitud, retornan pacíficamente a los dominios de la memoria tan pronto como abandonan el cuerpo físico entran en comunión con los lazos nobles y dignos que los esperan en la Vida Superior, para lograr la continuidad del servicio de perfeccionamiento y de sublimación que les corresponde.

Para las almas con conciencia de culpa, la muerte en el cuerpo carnal, no constituye liberación, siguen sujetos al poste invisible de sus culpas. El Espiritismo nos ofrece una concepción de justicia muy amplia y admirable, nos muestra la necesidad de la dignificación humana, de la armonía, intima de la vida ajustada a las normas de la Eterna Justicia, elaborada por el supremo equilibrio de las leyes de Dios.

Nos dice “que no hay maldades ocultas en la Tierra” que “todos los crímenes y todas las altas de la criatura Humana se revelaran algún día y en algún lugar” que “cualquier sombra de nuestra conciencia queda impresa en la vida hasta que la mácula sea lavada por nosotros mismos con el sudor del trabajo y con el llanto de la expiación” que “nadie se eleva a pleno Cielo, sin el pleno reajuste en la Tierra.”

Aprovechemos las posibilidades de esta existencia, que nos vinculan a las sombras del ayer, exigiendo de nosotros trabajar infatigablemente en el bien, para construir un mañana sobre las bases redentoras de Cristo.

Espíritu Andre Luiz
Médium Francisco Cândido Xavier
Extraído del libro del “Acción y Reacción”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.