Vida y valores (La felicidad es de este mundo)

¿Quién no desea ser feliz? Sin duda esta será una pregunta ociosa, si miramos los grandes anhelos de las personas. Todo el mundo desea la felicidad. Lo que ocurre es que nuestra sociedad proviene de algunas culturas ancestrales que establecen que Dios le agrada los que sufren. Parece que estamos obligados al sufrimiento. En el siglo XVIII para XIX, en Europa, surgió una doctrina deísta que afirmaba ser la doctrina deísta independiente. ¿Por qué independiente? Porque ella predicaba una independencia de Dios en relación a Su criatura. Decía que Dios, después de haber creado al ser humano, viajó para los altos cielos y nos dejó en la Tierra, nos dejó aquí, en la Tierra, a merced de nuestros propios caprichos y nunca más vino con nosotros. Por eso, había esa independencia de Dios y nosotros. Y, porque fuimos dejados en la Tierra, quedamos a merced de nuestros propios caprichos, quedamos por cuenta de nosotros mismos. Por esa razón, mucha gente pasó a afirmar que sufrir es una contingencia de la vida material.

Dios le gusta el sufrimiento. Aquellos que sufren, que lloran, son esos los más amados por Dios. Es un equívoco interpretativo. Nosotros tenemos un Padre, que es el más rico de todo el Universo. Él es el dueño del Universo. Él es la Inteligencia que creó el Universo y nosotros somos Sus herederos. ¿Cómo el hijo de un hacendado aquí en la Tierra se conformaría en ser pobre y no rico con su padre, y no disfrutar de las bellezas, de la sinecura, de la riqueza de su padre? Nosotros somos los hijos del Gran Autor del Universo. Somos herederos de las constelaciones, somos herederos de las estrellas, somos herederos de los mundos que giran en la inmensidad. Nuestro deber es querer ser feliz, es buscar la felicidad.

Naturalmente que no pensaremos como los deístas independientes que Dios nos situó aquí y desapareció de nuestra convivencia. Nunca. Dios está presente en cada uno de nuestros momentos, en nuestras lágrimas y en nuestras sonrisas. Dios está aquí, en cada espacio nuestro. Es de esa forma que hay felicidad que puede ser desarrollada aquí en la Tierra. Hay felicidades que pueden ser construidas aquí en la Tierra. Es claro que, siendo la Tierra un planeta de pruebas y expiaciones, un planeta lleno de relatividades, no podemos pensar en una felicidad absoluta. Porque la Tierra no es un planeta absoluto, es un planeta relativo. Somos nosotros, seres relativizados por nuestro grado de perfeccionamiento, por nuestros niveles de imperfección. Entonces, es obvio que en la Tierra jamás encontraremos una persona que disfrute de felicidad total.

Encontramos a alguien que tiene dinero, mucho dinero, pero no tiene salud. Encontramos otras personas que tienen salud, mucha salud, pero no tienen dinero. Encontramos a alguien que vive bien, pero carga problemas familiares tremendos. Encontramos a alguien que vive en un gueto, que vive en favela, pero la familia es toda hermanada, es toda unida. Existe eso en la Tierra. No hay como imaginarnos aquí, una felicidad sin mancha, una felicidad sin ganga, una felicidad sin impurezas. De ahí, admitimos que sea este un mundo de pruebas y de expiaciones. Con todo, aprendemos con la vida inmortal, que podremos ser tan felices, como la Tierra permita que seamos.

Podemos tener la felicidad de estudiar. ¡Como es de bueno saber! Desvendar ese gran continente de la ignorancia y pasar a dominar conocimientos, haciendo luz en el propio juicio. ¡Como es bueno de tener cultura! Alguien puede viajar, conocer otros países, otras maneras de vivir. Como es de importante mirar un cuadro e identificar al autor, la escuela, si es un cuadro clásico, si es un cuadro barroco. ¡Como es de bueno la riqueza de la cultura! Todo eso es felicidad de este mundo. Felicidad que nosotros podemos desarrollar aquí en este mundo. ¿Y porque no lo vamos a hacer?

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Cuando conseguimos identificar un texto, si es romántico, si es parnasiano, un lienzo, una arquitectura, nos sentimos gratificados. Valió la pena haber estudiado tanto, haber leído tanto, haber viajado, haber conocido. ¡Como es de bueno comer bien! Comer bien no es comer mucho. Comer lo que sea saludable, lo que sea sabroso, aquello que nos haga bien a la salud y que nos guste. ¡Como es de bueno vivir bien! En un barrio que nos agrada, en una casa que nos agrada, donde haya confort. Felicidad que nosotros podemos desarrollar aquí en la Tierra, desde que trabajemos, desde que nos esforcemos, desde que excavemos esa cosecha de la búsqueda del bienestar.

No es crimen buscar vivir mejor, no es pecado querer vivir mejor. Nadie será condenado por querer mejorar su vida, mejorar su patrón intelectual, financiero, económico, social. La gran cuestión es que la felicidad más amplia no es propiamente buscar esas cosas inmediatas. Aquí en la Tierra, en esta vida, en este mundo, podemos buscar amigos, crear amigos, desarrollar amistades. ¡Como es de bueno tener amigos! ¡Como es de bueno ser amigo de alguien! Existen amigos nuestros que son más importantes, en la pauta de nuestra vida, de que muchos familiares; nos entienden mejor, conversamos mejor. Hay abertura para todo lo que queramos conversar. ¡Como es felicidad tener amigos y ser amigo, aquí en la Tierra! Pero, es importante también la familia. Poder tener una familia, vivir en una familia, formar una familia. Cuantas bendiciones, cuanta honra tenemos en este mundo, cuando conseguimos formar nuestra familia, vivir en nuestra familia.

Nos acercamos a nuestros hermanos, padre, madre, a los primos, a los abuelos, a los hijos, cuando los tenemos. Con la felicidad vamos atravesando los días del mundo, los dolores, las enfermedades, las dificultades. Todo eso va quedando en segundo plano, cuando tenemos la felicidad de los seres queridos a nuestro alrededor, de los amigos. Cuando desafiamos la ignorancia y establecemos conocimientos en nuestra cabeza, en nuestro juicio. ¿Pero, como podemos ser felices en este mundo, en cuanto miramos a nuestro alrededor y hay tanta gente infeliz, tanta gente desgraciada? Y nos damos cuenta de que nosotros podríamos intervenir.

Hay situaciones que decimos: Esto es obra del gobierno. Y es, pero tenemos que saber distinguir una cosa de la otra. Pero, hay situaciones en que admitimos que, en aquel caso, el gobierno somos nosotros. Alguien que muere en nuestra calle y que precise de ayuda. No habrá tiempo para mandar una comunicación al gobierno central, del país, de nuestro Estado, de nuestra ciudad. Nosotros podemos agilizarlo. Ayudar a alguien a comer, alguien que pase hambre. Ayudar a alguien a ir a la escuela, alguien que no tiene recursos para ir a la escuela, proveer material escolar. Ayudar a alguien a ir al médico, al servicio público de salud que sea, donde existe, donde funcione. No nos cuesta transformarnos en instrumentos de Dios para otras personas.

Cuantos son felices en la Tierra cuando donan sangre. Es una cosa tan sencilla, pero tan complicada. Por acomodación, por miedo, por fantasías, por mitos, mucha gente no le gusta donar sangre. Hay aquellos que donan hasta órganos, hacen trasplante de médula, ofrecen un riñón a un familiar. Como es de bueno ser feliz, aquí en la Tierra, sin esperar felicidad en el reino de los cielos, después de la muerte, porque aprendemos que la felicidad mayor no es propiamente aquella que vivimos, es aquella que experimentamos donándolo a los otros. Todo cuanto donamos a los otros es lo que verdaderamente pertenece a nosotros, y lo que intentamos guardar, retener, almacenar, es lo que perdemos. Por eso, podemos ser felices, en este mundo, disfrutando las cosas materiales y sirviendo a Dios por encima de todo.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 149, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em abril de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 04.01.2009. Em 02.05.2009. Traducido por Jacob.

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