Contigo mismo

Amigo mío, protestas contra las dificultades del mundo, ¿pero has pensado ya acerca de las facilidades que tienes en las manos?

Observemos. Contribuyes dentro del plazo establecido, para librarte de la multa legal, con una significativa tasa por el consumo de luz y energía eléctrica; aun así, la usina solar que te suministra claridad, calor y vida, por lo general ni siquiera es identificada por tu memoria…

Saldas periódicamente abultadas cuentas relacionadas con el gasto de agua corriente; no obstante ni te acuerdas del agua gratuita de las lluvias y los manantiales que enriquecen tus días.

Desembolsas en el mercado, apreciables sumas por los artículos alimenticios que deleitan tu paladar; sin embargo, el oxígeno, el elemento de mayor importancia para el sustento de tu organismo, es empleado en tu sangre sin que pese en tu presupuesto con ninguna clase de preocupación…

Obtienes de la tienda nuevos créditos cada vez que renuevas tu guardarropa, y pese a eso nunca has llevado la cuenta de los bienes que adeudas al cuerpo de carne que protege a tu espíritu…

Remuneras al profesional especializado por la adaptación de un diente postizo; entre tanto, no abonaste nada para conseguir tu dentadura natural completa…

Compras la droga medicamentosa para un leve dolor de cabeza; aun así, recibes gratuitamente la facultad de organizar, a cada instante, los más complejos pensamientos…

Despilfarras sumas estimables; para concurrir a tal o cual espectáculo deportivo o a la exhibición de un filme; sin embargo, conservas sin sacrificio alguno la posibilidad de contemplar el suelo lleno de flores y el cielo refulgente de estrellas…

Abonas para escuchar una simple melodía por un conjunto orquestal; no obstante, escuchas a diario la divina música de la naturaleza sin tener que desprenderte de ninguna moneda…

Cubres sumas enormes para adquirir pasajes y recompensar hospedajes, cada vez que te vas fuera de tu casa; no obstante, te pasa desapercibido el premio voluminoso que recibiste al ingresar en la peregrinación terrestre…

No te desesperes ni te quejes…

Estemos atentos a la realidad con la comprensión de que la alegría y la esperanza, que constituyen la expresión de los créditos infinitos de Dios, son los motivos básicos de la vida que se hacen oír a cada momento como una maravillosa sinfonía.

Andre Luiz

Médium Francisco Cândido Xavier, Waldo Vieira.
Extraído del libro “El Espíritu de verdad”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.