El progreso del espíritu es eterno

Jaén, 4 de febrero de 1941

-La Luz del Todopoderoso nos acompañe, hermanos.

-¿Podrías, hermano, aclararnos una duda que tenemos en relación con el destino del espíritu?

-No tengo inconveniente, si está a mi alcance poderos complacer.

-Se trata de lo siguiente: Llegado el espíritu a la cúspide de su progreso, ¿se funde con la Divinidad?

-Es una pregunta incontestable completamente. Os diremos lo que sabemos y lo que nos han adelantado entidades de rango mucho más elevado: El espíritu es la parte infinitesimal e indivisible de luz y de inteligencia de Dios. Tiene su desarrollo y proyección en vuestro plano, pasando por todos los reinos (mineral, vegetal y animal). Una vez superados estos períodos de evolución constante, de progresión en progresión y ya con un acervo de conocimientos latentes, adquiere la personalidad de espíritu pensante con raciocinio, encarnando en la forma humana más rudimentaria. En este período de adaptación y formación y después de varias encarnaciones, elige ya encarnación en lugar donde la vida, costumbres y clima esté en relación con las pruebas precisas a desarrollar para acelerar su progreso. Sucesivamente, sigue animando nuevos cuerpos en armonía con el progreso alcanzado, y lo mismo que el maestro va enseñando por etapas al alumno, Dios pone a su alcance las diferentes etapas que precisa para su progreso.

Alcanzada la elevación que corresponde a este planeta, pasa a encarnar en otro, en el que tiene que aprender, estudiar y comprender nuevas ciencias, formaciones, coloridos, floraciones, etc., etc., así como examinar nuevas constelaciones, nuevos mundos y nuevos cielos, y así, para abreviar la contestación, de mundos en mundos, conquista nuevos grados de elevación. Dios le confía menesteres y ocupaciones de alta potestad. Llega a conocer cómo se constituyen las galaxias y los mundos, así como las humanidades que después los habitan. De su conocimiento pasa a dirigirlos (siempre cumpliendo las órdenes del Padre). Cuando ha dirigido con positivo acierto tan elevados cometidos, de proyecciones infinitas e incomprensibles para nosotros, pasa a otras escalas y con ellas a otros mundos de mayor progreso, con otras luces, otros estudios, y así, infinitamente sabio, en una carrera vertiginosa, ha alcanzado alturas inconcebibles para nosotros y vosotros y, como consecuencia, recibe más directamente las órdenes del Todopoderoso, pero aún, hermanos, no ha terminado de andar por el camino que tiene que recorrer.

Luego el espíritu, que es ETERNO, eterno es también su trajín en busca de la sabiduría y del progreso. Jamás puede conocer a DIOS. Esta sucinta contestación se os podría dar en otros términos, para vosotros muy difíciles de comprender todavía. En sucesivas sesiones os iremos aclarando algunos puntos y os daréis cuenta del por qué de muchas cosas y lo mucho que somos, mejor dicho, que sois, cuando traéis arrastradas las muchas encarnaciones desde el principio del espíritu hasta el estado actual en que os halláis. Es un salto que comparativamente podemos poner el ejemplo de una flor que pincha, no huele, no tiene colores, belleza ni tiene néctar en sus pétalos; una flor casi sin vida en comparación a la humilde violeta, a la bella rosa o al perfumado clavel, que diáfanamente presentan sus bellezas, sus coloridos y sus aromas. Así es el estado de progreso en que os encontráis la mayoría en este planeta, aun cuando es de expiación.

Quedaos con Dios.-Vuestro hermano: Flammarion.

Extraído del libro “Desde la otra vida”

Deja un comentario

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.