Vida y Valores (La importancia de la educación)

Hay una cuestión fundamental, en la vida de la sociedad, que ha sido blanco de muchas discusiones, tanto en nivel de familia, en nivel gubernamental, en nivel general. Esa cuestión es la que se relaciona a la educación. Nadie puede imaginar que una sociedad se construya y se mantenga en buenas bases, lejos de los principios educacionales. Pero, lo que hemos visto normalmente es que la educación no ha sido bien trabajada, bien desarrollada por aquellos responsables. Exactamente por una deficiencia básica, una cuestión conceptual. ¿Y que se viene llamando por educación? ¿Qué es lo que entendemos por educación? ¿Qué admiten las clases sociales por educación? A partir de esa cuestión conceptiva, todas las cosas comienzan a ganar más o menos expresividad.

Cuando pensamos en la educación, normalmente pensamos en la instrucción. Las tradiciones culturales norteamericanas y europeas tratan de llamar de educación el aprendizaje intelectual. Una persona muy bien instruida, se decía y se afirmaba, aun hoy, que es muy bien educada. Por haber estudiado en los mejores colegios, por haber tenido excelentes profesores, por haber hecho buenos cursos, se dice que esas personas tienen o tuvieron una buena educación. No resta duda que la cuestión de la educación pasa por esa línea de instrucción, pero la educación no es propiamente la instrucción. Si la instrucción representase la educación, la Humanidad estaría un poco mejor. Pero hay dudas relativamente a eso exactamente porque, cuando se habla de la educación, se está refiriendo a ese arte o a ese oficio de plasmar el carácter de los individuos.

Siempre que se trabaja el carácter de las personas se está trabajando su educación. Educar es el arte de moldar o de formar los caracteres. Si se piensa a partir de eso, tenemos que admitir que tendremos buena educación y tendremos mala educación. Si es el arte de formar el carácter de los individuos, encontramos individuos cuyo carácter está muy mal formado. Él fue educado para eso, recibió implementos para eso, obtuvo incrementos para eso. Un niño mal educado casi siempre nosotros decimos que no tiene educación. Nadie está sin educación. Puede haber una mala educación pero tiene educación. Es aquel niño que fue recibiendo en su hábitat, en su medio ambiente, de sus padres, de los adultos, de las personas que con el conviven esos elementos que refuerzan las deficiencias propias. Cada vez que un padre, que una madre diga para su hijo: No me traigas problemas para casa, si te pegaron, pega tú también, está creando un violento deseducado. No me traigas problemas para casa, es crucial porque sería importante que los padres dijesen: Trae los problemas para casa, porque en casa conversamos, dialogamos, explicamos y desaguamos las presiones, las tensiones de aquello que se vivió en la calle.

Los antiguos decían que “Cuando uno no quiere dos no discuten”. Esa es una verdad. Entonces, es muy importante que verifiquemos que esa criatura violenta, muchas veces aprendió a ser violenta en el contexto de su familia o de su grupo social. Son muchos los padres que enseñan a los hijos a sacar ventajas de todo, a explotar a las personas parvas, a las personas tontas. Eso comienza en casa, cuando los propios padres contratan servidores domésticos de bajo nivel intelectual para pagarles salarios muy bajos. La persona trabaja como un buey, trabaja como un animal de tracción y gana salarios de hambre. Esa explotación, que los niños van aprendiendo, desde su propia casa, es deseducación o, si queremos, una mala educación.

Estaremos formando a nuestros pequeños, nuestros jóvenes para que sean adultos explotadores. De ahí comenzamos a pensar, a reflexionar maduramente la importancia de los fenómenos educativos. Jamás tendremos una sociedad bien puesta, jamás encontraremos una sociedad bien estructurada, bien ordenada socio-políticamente, socio-económicamente, socio-político-económicamente, lejos de las bases de la educación.

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A partir del momento que se de atención al fenómeno educacional, comenzaremos a plasmar una nueva estructura de la sociedad. Los nobles guías de la Humanidad establecieron que, en cuanto las instituciones no muden sus valores estructurales, no adopten posturas éticas, ético-morales de buena calidad, será muy difícil que la Humanidad se modifique, una vez que todo conspira para la manutención del egoísmo. A fin de que el egoísmo empiece su retirada y que podamos pensar en una sociedad plural, con personas diferentes, de variados niveles, de variadas culturas, de múltiples intereses, al respetarse recíprocamente, el fenómeno educacional se la tendrá implantada.

Una de las grandes deficiencias del proceso educativo está en el educador. El educador, sea padre, madre, profesor, sea quien sea es una persona que carga en si sus propios conflictos, sus aberraciones, sus insanias, sus perversiones. Es muy difícil no dejar que esas cosas vacíen, en el momento durante el proceso en que se elabore la educación. ¿Cómo se va a educar niños o jóvenes sin que esos valores estén debidamente asentados en su propia intimidad? Cuando se habla para el niño o para el joven al respecto de esos elementos educativos no se hablará con la verdad, no se hablará con convicción, no se tendrá la creencia necesaria para que el oyente admita y asimile. Sera fácil para el alumno leer en la voz, en el temblor de la voz, en el desvío de la mirada del educador que aquello que él está proponiendo, aquello que él está hablando, aquello que él está diciendo, no corresponde a la verdad. De ahí, la educación precisa trabajar desde la figura del educador para que haya transparencia en la relación educador- alumno, para que haya verdad, una vez que hayamos entregado a nuestros jóvenes, a nuestros niños una herencia, un discurso muy bonito porque todos los gobernantes candidatos hablan de la grandeza, de la importancia de la educación.

Aunque ellos estén pensando en la escolaridad, aunque estén admitiendo esa educación escuela, aun así es un discurso vacío porque ellos no creen que le educación valga, porque una vez que las comunidades están bien educadas nunca más los votarán. Una vez que las comunidades estén debidamente bien formadas, no aceptarán los timos, las corrupciones, toda esa villanía que estamos encontrando en el mundo, en las estructuras socio-políticas, económicas, religiosas a que tenemos acceso. Es muy importante el fenómeno de la educación, pero la educación más eficaz no puede ser admitida, no puede ser tenida como un mero barniz social. No es educada la persona que habla manso, que dobla el pescuezo para hablar, que tiene un monte de manierismo, de gestos, de zalema o de “mis em scène”. Esa es una persona amable.

La persona educada es aquella que vive de manera educada, que imprime esa buena educación a su vida, a su relación con sus hijos, a su relación con su esposo, a su relación con la familia como un todo es, poco a poco, a su relación con la sociedad. Es muy triste, es lamentable encontrar personas bien formadas académicamente, intelectualmente, pero que decimos que tienen mal carácter. Ellas no consiguen oír ninguna discordancia, son incapaces de soportar alguien que no les aplauda, que no les apoye en las ideas. No adelanta tener una buena cultura académica si no consigue hacer buen uso de esa cultura académica. De ahí encontramos médicos, ¡neumólogos que fuman! ¿Cómo puede decirle a su paciente que no fume más? Encontramos personas que dan clase de moral, cuya lengua es un verdadero látigo del comportamiento ajeno, de la vida ajena. Encontramos personas que tienen un discurso completamente alineado, distanciado del curso de su vida. La importancia de la educación es que para que bañemos al otro con sus aguas cristalinas es indispensable que nos bañemos primero. La educación es profundamente importante, por eso precisamos enfatizar que, sin las bases de una educación – cambio de comportamiento, una educación que nos enseñe a vivir en la Tierra y a relacionarnos con los otros, muy difícilmente nuestra sociedad encontrará el desenlace feliz a que tiene derecho y a que espera.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 159, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em julho de 2008. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 21.02.2010. Em 05.04.2010. Traducido por Jacob.

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