La esencia de la vida es el amor

Queridos hermanos, la paz sea con vosotros: En lo más hondo de vuestros espíritus, sabéis con certeza, que no os espera la muerte, sino todo lo contrario, la Vida. Y también sabéis que lo que os aguarda, es el Amor. Porque sólo el Amor y nada más que el Amor ha podido crear la Vida; por esa razón este sentimiento os invade hasta lo más profundo. Ningún espíritu ignora que tiene un Padre, como tampoco ignora que vive y vivirá. Porque la esencia misma de la Vida, es el Amor. El amor, hermanos, no puede en modo alguno quedar reducido a dos seres, por un idilio hermoso, maravilloso…

El amor, es ese sentimiento que ha de ir desarrollándose y evolucionando dentro de cada espíritu, ha de engrandecerse de tal manera, que un espíritu pueda conectar con otro a través del amor, y así sucesivamente con otro y con otro… en definitiva, con todos los seres de la Creación, y así el amor ha de derribar fronteras y llegar a todo espíritu.

Bien sabéis hermanos, que todos procedemos del Creador. La vida espiritual es un hecho, para vosotros palpable, esta certeza y seguridad, da a vuestros espíritus la fuerza, y la energía necesaria para poder mirar cara a cara a «eso» que aquí en la tierra llamáis muerte. Sabéis que no hay muerte, hay un cambio, una transición, un dejar el envoltorio, una liberación y un encuentro con la Paz verdadera y con la Luz.

Siempre que vuestros espíritus eleven sus pensamientos con amor, siempre que pidan para sus seres queridos o para aquellos que os son conocidos, amigos y además, para todo ser en general, y que en cierto modo les amáis, cuando esto acontezca, pensad que se abre una gran pirámide de luz que forma un camino, y por ese camino, por esa luz, se encaminan estos seres en pos del reposo y de la paz que necesitan. Será un reposo, proporcional al tiempo que cada uno de ellos precisa, cada espíritu dispone de un tiempo distinto para reconsiderar todo cuánto ha hecho en la última existencia, y tomar enérgicas decisiones sobre cómo han de ser las venideras.

Tal como siempre decís –y lo decís muy bien- tenéis una Vida solamente, pero dentro de esta Vida, múltiples existencias, tantas como sean precisas para que vuestro espíritu aprenda a Amar a todos los seres con igual intensidad. Cuando un ser consigue rebosar de tan elevado sentimiento, entonces hermanos, ya no tiene que volver a la Tierra, planeta, como sabéis, de purificación y aprendizaje, donde se encarna para rectificar errores, y limpiar del propio espíritu todas aquellas manchas que él mismo, por su ignorancia, ha engendrado. Hermanos, el camino es largo, la labor importante, pero al final -yo os digo- que al final se vislumbra la Luz, la

Paz, y el Equilibrio, en definitiva, el AMOR.

Hasta siempre, hermanos.

02-04-1994
María Dolors Figueras
Extraído del libro «El despertar del Alma»

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