Vida y Valores (La importancia de la vida religiosa)

Es muy común confundir nuestra vida religiosa con otros sentimientos conocidos en el mundo. Poca gente se da cuenta de que religión viene del religare latino, es re-ligar. ¿Y que estaríamos deseando religar? El alma humana al Creador. ¿Y porque religar? Nosotros venimos de Dios, creados por Su amor. Luego, ligados a Él como por un cordón umbilical simbólico y, a partir del momento en que Él nos pone en la senda de la evolución tenemos necesidad de desarrollar nuestro progreso a nuestra propia costa. Es a partir de ahí que el uso del libre albedrío, bien o mal, nos va haciendo claudicar, tropezar, caminar más rápidamente, más ligeramente. Y nuestra destinación, una vez que salimos de Dios simples e ignorantes, será retornar a Dios conscientes, maduros como un hijo que sale de su casa para estudiar en una Universidad y vuelve formado, para colaborar en el hogar con la familia. Entonces, vamos percibiendo la importancia de nuestra vida religiosa.

No es religión lo que la gente dice, es religión lo que la gente hace. La vida religiosa no es como tener un equipo de fútbol. ¡Soy Religioso Fútbol Club! ¡Mato, muero para defender los colores de mi religión! De ninguna manera. La vida religiosa no es alguna cosa que está del lado de afuera. Hay mucha gente que hace expresión de religiosa, cara de religiosa, gestos de religiosa, pero son verdaderas rapiñas por dentro, verdaderas hidras en su comportamiento.

Existe una diferencia gritante entre lo que la gente llamaría de religiosos que son esas mise-en-scène que aparentan religión y la religiosidad que es ese sentimiento interno, esa vida interna, que poca gente se da cuenta. Nuestra vida religiosa es importante exactamente por eso, porque es una realidad interna del ser. Es una verdad que se pasa puertas adentro de nuestra alma y, cuando pensamos en religión, en esa forma de religarnos a Dios, de volver a Dios con nuestros propios esfuerzos, vamos percibiendo que encontramos diversas formas de volver a Dios. Si trabajo honestamente, deseoso de que la comunidad en que yo vivo se beneficie de lo que yo sé hacer, aunque le cobre, aunque gane dinero por eso, ese es un trabajo de religación porque estoy buscando, vía honestidad, servir a mi comunidad.

Si me coloco en el trabajo de la orientación de las personas, norteando las sociedades, ayudando a las sociedades, como un administrador, como un político de buena índole, si coloco mi vida a la disposición de la Divinidad, ese es un gesto religioso. Nadie mezcle gestos estereotipados, persignarse, santiguarse, lamentaciones, voz teatralizada, miradas lánguidas, nadie confunda eso con el verdadero sentimiento. Hay personas que gritan, que lloran, delante de sus símbolos religiosos, pero son personas perversas, viciosas, corruptas o corruptoras. Luego, la verdadera religión es importante para nosotros exactamente porque nos hace cambiar. En vez de esa exteriorización casi siempre vana, casi siempre insensata, o fanática, la verdadera religión es como respirar, es como el latido cardíaco que no nos damos cuenta de él y él está sucediendo. No nos damos cuenta de que estamos respirando, solo cuando nos falta el aire y no nos damos cuenta del latido del corazón, solo cuando se para. A partir de eso la vida religiosa es fundamental.

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Ese carácter fundamental de la religión interna del Ser fue lo que llevo a Jesús Cristo a enunciar, en uno de aquellos momentos luminosos de Su pasaje por la Tierra que, no todo aquel que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos. Parece casi obvio que Jesús Cristo se refería al hecho de que, muchas veces, estamos pronunciando el nombre del Señor de manera hipócrita, de la boca para fuera. Entonces no todos aquellos que dicen Señor, Señor, están sacando esas expresiones de su propia intimidad. El también Se expresó diciendo que la boca habla de aquello que está lleno del corazón, de aquello que el alma se llena. Entonces, es muy importante que la religión sea un gesto, un acto, una acción, mucho más que palabras, mucho más que un mise-en-scène.

Es a partir de eso que comenzamos a percibir que aquel padre dedicado, que se esfuerza en el trabajo de reeducación de sus hijos, aquella madre dedicada, austera, firme, amorosa, que inviste recursos para conducir bien a sus hijos, realiza actos religiosos. El facultativo que se dedica a su paciente, a su enfermo, que se interesa por el verdaderamente y no por cuanto le pago; aquel médico que está deseoso de hacer valer el juramento de Hipócrates, de salvar vidas, independientemente de cuanto haya recibido o sin haber recibido nada, está realizando un acto religioso. Cada vez que, en el momento del grito, de cólera, de alboroto alguno de nosotros tenga una palabra apaciguadora, una palabra de armonía, de tranquilidad, este es un gesto religioso. Cada vez que, en la intimidad de nuestra casa, o del templo o en cualquier lugar en que estemos, emitimos un pensamiento de bien para alguien, deseamos el bien a alguien, que sea feliz, que sea bueno, que consiga el empleo, cada vez que pensamos cosas buenas para alguien, esos son gestos religiosos. Así, percibimos la importancia de nuestra vida religiosa. Cuando encontramos personas que dicen, yo no voy más a la Iglesia, no voy más a mi Templo, no voy más al Centro Espirita, no voy más a la sinagoga, no voy más al Pagode oriental, porque yo voy y mi vida está igual, tengamos la convicción de que esas personas realizan el religiosismo. Ellas suponen que el hecho de ir allá, de sentarse y oír ya es suficiente. Pero Jesús Cristo fue muy explícito: Haz tu parte, que los cielos te ayudaran. No adelanta frecuentar diariamente cualquier templo, no adelanta decir palabras mágicas, sacramentales, si nuestra intimidad no se transforma, si nuestro mundo interior no se renueva, si no instalamos dentro de nosotros la verdadera religión.

Religarnos a Dios es realizar, en los caminos por los cuales andamos aquí en la Tierra, todo lo que sea importante para que tengamos una vida más alta, más bella, más clara y conduzcamos con nosotros aquellos que nos son queridos, aquellos que sean nuestros dependientes afectivos porque, con la vida religiosa bien urdida, bien nutrida, bien aireada, conseguiremos poco a poco seguir a través del camino que nos lleva a la verdad en pro de la vida porque fue Jesús que dijo que fuera de esa tríade, nadie llegaría al Padre, al afirmar: Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 187, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em janeiro de 2009. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 18.04.2010. Em 05.07.2010. Traducido por Jacob.

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