Renovación

El hombre cansado, buscó la fuente generosa y se reanimó con la linfa cristalina, bendecida. Contemplándola, tranquila, no sospechó de sus emociones, quejándose:

-¡Eres dichosa! Mientras que yo padezco de incomprensiones y cansancio, tormentas tropiezos por el camino, soledad y aturdimiento, casi siempre andando debajo de una lluvia de maldiciones, tu estas ahí transparente y noble, bendiciendo a los que a ti se acercaran sedientos…. ¿ Por qué no soy como tú, yo que deseo servicio y paz?

Levemente erizada por el suave viento, la linfa respondió:

– Muchos me buscan y los atiendo sin distinción. A todos sirvo sin cansancio, y, no obstante algunos me maltratan, me arrojan piedras y despojos, relegándome al abandono y agotándome hasta la última gota no me aflijo, porque alguien, con bondad silenciosa, me renueva y me restaura, en el anonimato y con perseverancia. No replico al mal, por ser generada por el bien, no habiendo motivos para auto apiadarse o desanimarse…

El hombre comprendió y salió a servir confiando en la renovación y en la ayuda que viene de Dios.

Divaldo P Franco.

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