Vida y valores (La mediúmnidad de todos nosotros)

Cada uno de nosotros es un ser espiritual en particular. En la condición de hijos del Gran Espíritu, que es Dios, nosotros somos Espíritus. Heredamos de Él esa posibilidad notable de la Eternidad. Decimos que Dios es Eterno porque no tuvo comienzo, no tendrá fin. Como nosotros tuvimos un principio, en Él, ciertamente somos inmortales. No da para decir que somos eternos, pero somos inmortales, heredamos de Dios esa característica. Una vez creados, jamás pereceremos. ¿Pero que nos hace vivir en la Tierra con relativa tranquilidad? Vivimos en la Tierra con relativo sosiego, por las oportunidades que tenemos de entablar contacto con aquellos que ya no están en el cuerpo físico, y que vibran, que viven, que aprenden en nuestra Patria verdadera, en nuestra casa real, en el mundo primitivo, o si queremos, mundo de los Espíritus.

Todos nosotros mantenemos contacto con esos seres que viven en la Patria inmortal, en la Espiritualidad. Los nombres varían, pero lo más importante es tener esa conciencia de que jamás moriremos. Podremos hasta salir de los cuerpos, en el fenómeno de la desencarnación, pero morir, desaparecer definitivamente, eso nunca acontecerá. Todos nosotros somos sensitivos. Notamos esas entidades que viven en la casa verdadera, en el hogar verdadero, a través de nuestros recursos psíquicos. Hay individuos que pueden registrar esos seres inmortales a través de la visión, de la visión psíquica, de la videncia como se llama, de la videncia paranormal. Pero también encontramos otros que pueden oír esos Espíritus, la audiencia, la audición paranormal, o parapsíquica, la audición mediúmnica.

Tenemos aquellos compañeros que son capaces de ser accionados a través de su plexo braquial y escribir páginas y páginas, pensamientos y pensamientos de esas Entidades de lo invisible, y esos son llamados psicógrafos. Esa mediúmnidad es conocida como la psicografía. Una grafía de cosas psíquicas. Pero hay aquellos que pueden componer músicas, aquellos que pueden escribir poemas, aquellos otros que consiguen diseñar bajo la acción de seres espirituales, pintar, esculpir, hacer muchas cosas que, ciertamente, la criatura humana es capaz de hacer en su estado de vigilia pero que, en el caso de la facultad paranormal, esas personas lo hacen bajo la acción, bajo la influencia de seres espirituales. Todos somos médiums. En línea general, todos somos médiums. Porque es muy raro en la Tierra encontrar a alguien que no sienta, de una forma o de otra, de la forma más rudimentaria a la forma más exuberante, esa influencia del mundo espiritual. Recibimos esa inspiración para hablar, para escribir, para relacionarnos con las personas, para resolver problemas intrincados o en las cosas más habituales, más triviales de lo cotidiano. Entonces, cada uno de nosotros tiene esa percepción.

Es muy común encontrar personas que dicen: Noté a papa el día de nuestra fiesta. Percibí que aquel abrazo fue mi hijo que me lo dio. Fue mi madre que me besó. Noté la presencia de alguien en mi cuarto, alguien que quería decirme alguna cosa. Es muy difícil encontrar quien no tenga esa habilidad. Por eso todos somos sensitivos. Todos somos médiums, en los grados más variados de esa escala. La mediúmnidad todos la poseemos. Esos poderes psíquicos que todos tenemos, independientemente de los poderes anímicos, de los poderes parapsicológicos, tenemos esa condición de entablar contacto con los Espíritus y eso es de todos los tiempos de la Humanidad. Encontramos en todos los pueblos, en todas las etnias, en variados periodos del mundo, esa capacidad, de las personas entablar contacto con lo que llamaban de sus dioses.

En la Persia, en la India, en Roma, en Grecia, no fueron pocos aquellos que entablaban contacto con sus dioses, que dialogaban con sus dioses, que dieron posibilidades a sus dioses de hablar a través de sí. Es muy importante pensar ¿porque somos dotados de esa facultad? ¿Que pretende Dios de nosotros con esa peculiaridad? Y cuando seamos bien conscientes del valor de nuestra paranormalidad, posiblemente consigamos dar a ella un carácter de mayor utilidad.

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Esa facultad de que todos somos portadores recibió varios nombres en los pueblos. Entre los hebreos eso era llamado de profetismo. En las religiones cristianas, en el movimiento cristiano, eso viene siendo llamado de don del Espíritu Santo, sea en las iglesias Romanas, Evangélicas, Protestantes, Anglicanas, don del Espíritu Santo. Llamamos, en el Espiritismo, de mediúmnidad. Y, naturalmente, podemos encontrar varios otros nombres para esa facultad notable que las personas tienen. En el seno de los pueblos, los individuos que tenían sea facultad más exuberante, con mayor expresividad, con más regularidad, eran llamados por ejemplo, en la India, de richis. Eran los richis que dejaban manifestarse las divinidades, los dioses. En Grecia, teníamos a las personas dotadas del Espíritu de Pitón: los pitons o las pitonisas. Encontramos en Egipto, en la vieja África, los hierofantes. Encontramos en Israel, los profetas. En Europa Central, de modo general, nosotros los teníamos como magos, como brujos, como hechiceros y, de este modo, la facultad paranormal, que cada individuo humano lleva, recibía nombres en todos los lugares. Es muy importante que sepamos porque somos dotados de esa facultad mediúmnica: para que tengamos acceso a los seres que quedaron en casa, los que están en la casa verdadera, vale repetir, para que tengamos esa certeza permanente de que venimos de allá y volveremos para allá; a fin de que tengamos esa nutrición cada vez que dormimos, que nos emancipamos por el sueño y podemos entablar contacto con esas personas del más allá.

Es gracias a eso que, una vez portadores de esa facultad, también podemos ser útiles a otras personas. Por medio de la orientación espiritual, de los consejos, de las buenas inspiraciones para la vida. Todos somos portadores de eso. Un abrazo que se dé a alguien con buena voluntad, con gentileza, con espíritu de utilidad, podremos transformar los fluidos, las energías de ese alguien, transmitiéndole salud, harmonía, paz si, por nuestro turno, somos detentores de esas virtudes. Es muy importante saber que, desde siempre, el mundo estuvo unido a las cuestiones paranormales, las cuestiones mediúmnicas, las cuestiones que podemos llamar de parapsíquica. No es de extrañar que ya encontremos en el Viejo Testamento la palabra del Señor al decir: “He aquí que derramare de mi Espíritu sobre toda carne. Vuestros hijos e hijas tendrán visiones, vuestros viejos tendrán sueños”. Eso corresponde a ese derramamiento de la facultad mediúmnica sobre todas las criaturas, sobre todos los pueblos.

No existe una única familia en que alguien no sea dotado de esa capacidad de notar a los seres espirituales. En el mundo materialista en que vivimos, es muy común que varias personas portadoras de la facultad paranormal sean tomadas por esquizofrénicas, porque oyen voces, ven personas que la mayor parte no está viendo, que el vulgo no está viendo. Ellas tienen premoniciones. Perciben anticipadamente las cosas que van a ocurrir y, a veces, quedan desoladas porque perciben las cosas trágicas, otras veces cosas bellísimas y la persona no sabe lo que hacer con aquel conocimiento que pasó a tener. ¿Qué hago con eso que yo sé? ¿Lo digo? ¿Debo callarme? Entonces la propuesta es siempre el bien. Ayudar a las personas en nuestro silencio, de forma como podamos, pero sabiendo que, para que seamos buenos médiums con Jesús, para que usemos bien esos poderes psíquicos, cuanto más discretos seamos, más utilidad tendremos.

Si salimos diciendo por ahí afuera, a todo el mundo y a cualquier precio aquello que notamos, que vemos, que sentimos, nos podrán internar como locos. Pero podremos hacer enloquecer a mucha gente, porque son cosas tan psíquicas, tan íntimas, cosas que ocurren en la intimidad de la persona, que será muy difícil que alguien crea en eso, si no tenemos la madurez para ese entendimiento. Todos somos portadores de poderes psíquicos. Vale ejercitarlos para el bien. Practicar para el bien a través de la oración, de la buena acción, de la buena vivencia, de los buenos relacionamientos y, solamente a partir de eso, nuestra facultad paranormal podrá ser colocada al servicio del bien y atendiendo a Jesús, hacer brillar nuestra luz.

Raúl Teixeira

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 117, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em outubro de 2007. Exibido pela NET, Canal 20, Curitiba, no dia 29.06.2008. Disponível no DVD Vida e Valores, v. 3, da Fep. Em 04.01.2010. Traducido por Jacob.

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