Esquizofrenia y Psicosis

La constitución de la mente humana es profunda y amplia, y los conflictos que se presentan a través de la conducta del ser encarnado son también amplias y de variadas condiciones. Los casos conceptualizados como esquizofrénicos o sicóticos responden a una alteración de la mente que nubla el buen juicio y distorsiona la realidad de la persona, se habla de orígenes endógenos y exógenos, infiriendo incluso condiciones hereditarias para este tipo de afección mental.

En el campo de la psiquiatría estas distorsiones son definidas como «la locura», pues las alteraciones mentales conllevan a una situación inestable desde el punto de vista emocional y conductual, llevando muchas veces al individuo a la violencia extrema e incluso al suicidio, casos que en la sociedad moderna son más evidentes y que son justificados por el stress continuo en que se sumergen las personas del mundo actual. Pero lo cierto es que estos casos responden también a un origen más interno y que generalmente es obviado por la ciencia médica, y es que estos trastornos, al igual que la depresión y la conducta bipolar, son síntomas de procesos espirituales que salen a flote y que no pueden ser manejados de forma exitosa solo con la aplicación de medicamentos supresores y modificadores de la conducta.

Nuevamente la doctrina espirita puede abrir a la psiquiatría un amplio panorama de posibilidades y de razonamientos que pueden auxiliar en la solución de estos procesos tan penosos, la evidente alteración de los sentidos en un claro síntoma de influencia espiritual que promueve a las visiones del perseguidor generando así la paranoia y las alucinaciones diagnosticadas por los médicos psiquiatras, la persecución de estos detractores espirituales puede crear todo un cuadro de distorsiones en el individuo que lo lleva justamente al estado mental que es el óptimo para las realizaciones nefastas del obsesor, quedando la persona al alcance de sus deseos y manejándola a su antojo, presenciando entonces los casos más profundos de obsesión como lo es la subyugación y la posesión.

Al encontrarse estos casos fuera del alcance de las apreciaciones de los estudiosos de la mente humana, solo pueden determinar que existen causas orgánicas o hereditarias que producen una predeterminación hacia estos estados alterados, llevándolos de esta forma a practicar intervenciones tan primitivas como la lobotomía, y a medicar de forma tan agresiva y radical con el uso de neurosupresores que solo promueven un mayor alcance del obsesor sobre su víctima, profundizando así la supuesta enfermedad.

El estudio del espíritu ayuda a comprender que la única predisposición que existe es la de los vínculos espirituales generados por la conducta del ser en su pasado espiritual, actos contrarios a la ley divina que establecieron procesos de venganza y de violencia que ahora en la presente encarnación buscan ser redimidos y superados, la comprensión de los procesos obsesivos, de la ley de causa y efecto, pueden aumentar las posibilidades de recuperación en pacientes que presentan estas afecciones mentales que solo expresan males morales y no orgánicos.

Las secuelas de estos procesos obsesivos deja siempre una marca en el organismo periespiritual, es cierto cuando se dice que todo proceso obsesivo deja algún tipo de secuela que debe ser depurada en el transcurso de la vida espiritual, bien sea a través de próximas encarnaciones o de tratamientos en la esfera invisible, pero lo cierto es que las marcas más evidentes son las dejadas en la mente del espíritu, marcas que servirán como advertencias importantes en el buen sentido del progreso de cada ser.

El uso de psicotrópicos y de alucinógenos es hoy día un factor determinante en la profundización de estas alteraciones mentales, acordamos con la ciencia médica que existen casos meramente físicos en donde ciertas condiciones del sistema nervioso y del cerebro actúan como origen de distorsiones psíquicas profundas, tumores y aneurismas pueden producir distorsiones en la sinapsis cerebral y conllevar a modificaciones de la conducta, pero estos casos son los menos y también responden a situaciones causales vinculadas con la ley de causa y efecto, llevando al individuo a una cancelación mediante una experiencia física determinante para su depuración espiritual.

La resolución de estos problemas son difíciles y muchas veces imposibles en este plano de existencia, muchos espíritus desencarnan y continúan siendo tratados en la vida espiritual por médicos especializados en este tipo de alteraciones y de casos de obsesión, pero la única forma de poder superar estos escollos que son solo el producto de nuestros propios actos, es mediante la voluntad positiva del individuo, mediante la fe y sobre todo mediante la comprensión, solo así el espíritu podrá recuperarse y quedar liberado de su propio yugo, usando el perdón como apoyo fundamental en el proceso de regeneración en el que todos nos vemos envueltos.

por: Edann

La revista espirita «El Consolador»

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