Oración

¡Señor!

Antes de agradecer, deseamos proseguir pidiendo. Invariablemente, las rogativas de la Tierra son dirigidas a Tu corazón, suplicando a favor de los que sufren. Permítenos pedirte, en este momento, por aquellos que promueven el sufrimiento. Es común que Te roguemos por los que son perseguidos, ahora deseamos suplicarte por los perseguidores. La gran mayoría pide por los que pasan hambre, y nosotros queremos rogar a Tu magnanimidad a favor de los fomentadores de la miseria.

Hay mucho dolor en el mundo y nuestro corazón se compadece de aquellos que, en su alucinación, generan todas esas desdichas que se acumulan en la psicoesfera terrestre. La violencia alcanza índices casi insoportables de dolor, y es por eso que Te suplicamos por los adeptos de la agresividad que se complacen en desencadenar los conflictos y los dolores acerbos.

Tú conviviste con la masa ignorante; transitaste entre los poderosos de un momento; enseñaste Tu amor dirigido a los infelices de toda índole y no olvidaste de pedir al Padre que perdonase a aquellos que no Te comprendían, porque, de hecho, ellos no sabían lo que estaban haciendo. Volvemos a pedir, humildemente, compasión para los que perdieron la dirección de la verdad, intoxicándose en la prepotencia, en la presunción, en todos esos hábitos infelices de la personalidad enferma. Dales, Jesús, la oportunidad de despertar para comprender que la existencia transitoria en la carne tiene por finalidad la construcción del bien.

No tenemos otras palabras sino aquellas que aprendemos Contigo, señaladas por la compasión, por el amor, por la misericordia que vierten de nuestro Padre. Entonces, recibe la guirnalda de flores de nuestros sentimientos en forma de gratitud, por la honra inmerecida de conocerte, de haber aceptado Tu convite para que pudiésemos trabajar en Tu siembra. Pero, ayúdanos a ser escogidos cuando terminemos la labor momentáneamente en nuestras manos. Permanece con nosotros sembrando amor en las vidas, pero libertando nuestra vida de las amarras hediondas que nos mantienen en el primitivismo que nos lleva a las ausencias morales. Se con nosotros, por tanto, Maestro, hoy y siempre, para que no desfallezcamos en la lucha porque, si Contigo así estamos, sin Ti nuestro será el fracaso seguro.

¡Insistid, hijos del alma, en vuestros compromisos!

Reconocemos que son, estos, días muy difíciles. Pero, estáis equipados con los instrumentos hábiles para los enfrentamientos típicos del cristiano. No os iludáis con las quimeras ni los chistes del momento. Sed fieles a Jesús, que nos ha sido fiel hasta ahora.

Muchas veces, os vemos aquí envueltos en dificultades y enfrentareis desafíos que parecen insuperables. Confiad en Jesús y observareis que con El todo se resuelve, mientras que sin Él las dificultades son insuperables. Venceréis el egoísmo, conquistareis la paz interior y triunfareis porque esta es la destinación de todos nosotros que viajamos en el rumbo de la libertad total.

¡Que Dios os bendiga!

Con cariño, el servidor humilde y paternal de siempre, Bezerra.

¡Mucha paz, hijos míos!

(Oración realizada a través de Divaldo Pereira Franco, por vía psicofónica, e el encerramiento de la Reunión de CFN, el 12 de noviembre del 2005, Brasilia (DF) Nota: Texto revisado por el Autor espiritual.

1 comentario en “Oración”

  1. Qué nota inmensa de oración, Bezerra de Meneses pareciera estar enfocado en la tristeza oscura que ocurre en mi país Venezuela, sobre todo en principio del texto, pidiendo, no por los sufridos o víctimas sino más bien por los causantes de las malas vibras de oscuridad obstinada, de manera que oremos por todos y ellos abran conciencia para tomar un rayo de luz de energía suprema de verdadero amor, Amén.

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