Entrevista Divaldo “S.O.S Familia”.9

PREGUNTA:

¿Cuál deberá ser la actitud de un evangelizador al depararse con un joven con tendencias homosexuales, sabiendo que lo mismo se encuentra en esa situación sintiendo amor por otro del mismo sexo?

DIVALDO:

El problema es de orden íntimo. No tenemos el derecho de invadir la privacidad de nadie, a pretexto de querer ayudar a los otros. Hay una preocupación en nosotros, de querer salvar a los otros, antes de salvarnos a nosotros mismos. Debemos siempre enseñar correctamente lo que la Doctrina nos recomienda.

Si alguien viene a pedirnos ayuda, extendámosla sin puritanismo, sin actitudes ortodoxas, porque el problema puesto en pauta y de mucha profundidad para un análisis de naturaleza superficial.

Si notamos que uno de nuestros compañeros está en una fase de transición, y la adolescencia, más allá de ser un periodo de formación de la personalidad, es también de bipolaridad sexual, procuremos estimularlo para que canalice correctamente sus emociones para la acción del bien, pero también sin limitar sus manifestaciones del sentimiento.

Hagámoslo de una forma edificante, y, cuando las circunstancias nos permitan, hablemos que las Divinas Leyes establecerán, en las dos polaridades, la masculina y femenina, el equilibrio para la perpetuación de la especie.

El sexo fue hecho para la vida, no la vida para el sexo. De ahí, el individuo que sienta cualquier disturbio en el área del comportamiento sexual que considere que se encuentra en una escuela de la vida, para corregir desequilibrios que deben ser conducidos para las disciplinas de una vida feliz, dejando que cada cual haga su opción, sin el puritanismo que todo condena y sin el modernismo que todo alberga, porque cada uno va a responder por el uso que hace de la existencia conforme sus resistencias. Es muy fácil proponer a alguien que suba la montaña, sin saber hasta dónde van sus fuerzas. En la Doctrina Espirita nadie vive las experiencias ajenas, como en ninguna otra.

Joanna de Angelis
Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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