La caridad es amor – Luz Espiritual

La caridad es amor

Queridísimos hermanos: La Paz de Dios y el amor de Jesús sea con nosotros.

Os hemos hablado en otras ocasiones de las excelencias de la plegaria. Hoy os vamos a dirigir unas palabras para exaltar otras de las virtudes que adornan a las almas: la caridad y el amor. Cuando el ser práctica la caridad y siente en lo más profundo de su alma el amor a todo y a todos, se sublimiza y emite radiaciones que llegan a las regiones celestes más elevadas, impregnándose de luz y de bienestar incomparables.

El corazón así henchido incuba puros fluidos de salud espiritual. Los pensamientos que forjan los espíritus adornados del amor y la caridad, quieren elevarse y postrarse hasta las gradas del Creador. El ser humano se conmueve en lo más íntimo cuando obra con amor, equidad y desprendimiento. Su alma absorbe más luz, se satura de satisfacción y proyecta más paz y armonía.

La caridad es amor; el amor engendra luz; la luz, sabiduría, y la sabiduría crea la fraternidad universal que une a todos los hombres. Es un báculo excelso donde se apoyan los justos para constituirse en algo más bello y elevado que lo que representa su materia. Cuando obran así, sus pasos por el mundo van precedidos de progreso, de luz, de fluidos elevados y de proyecciones benditas que solamente pueden alcanzar los espíritus cuando se han hecho dignos ante Dios por su comportamiento.

Saber que nada hay más grande en la tierra que ser buenos, nada más bello que ser amorosos, y nada más santo que ser caritativos. Amaos sin reservas, abrazaos con ese abrazo universal con que Dios abraza a Sus hijos y veréis cómo la vida se os hace más atractiva y hermosa.

Tenéis un pentagrama donde todas las armonías de vuestra alma y todos los latidos sentimentales de vuestro corazón se van grabando para que luego el arpa excelsa de la existencia espiritual os dé las melodías y arpegios que hayáis escrito en el transcurso de vuestra odisea por la tierra.

Extasiaos mirando el cielo y sus maravillas, admirar la belleza del reino vegetal que os rodea y comprobar que en él y en todas partes está la sabiduría sin límites y la grandeza del Sumo Hacedor.

Que Dios y el Maestro Jesús nos bendigan a todos.

Teresa

Extraído del libro “Desde la otra vida”

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