Entrevista Divaldo “S.O.S Familia”.4 – Luz Espiritual

Entrevista Divaldo “S.O.S Familia”.4

PREGUNTA:

¿Los niños que están siendo evangelizados, de qué manera pueden los padres ayudarlos, a fin de que la evangelización continúe en el hogar?

DIVALDO:

A los padres compete la observación de las tendencias, de la naturaleza de sus hijos para orientarlos bien y despertar nosotros mismos las cualidades que se contraponen a los defectos. Entretanto, esto debe ser hecho cuando los hijos son muy pequeños, y es justamente cuando los padres son más inexpertos, menos maduros. Entonces, cuando vemos los resultados, el tiempo ya pasó. ¿Cómo actuar? Por más inmaduros que sean los padres, hay, entre ellos y los hijos, el largo periodo que ya vivieron. En ese periodo, adquirieron las experiencias de sus propias vivencias. Hay, en todo individuo, la tendencia para el bien, porque somos lucigenitos. Ese heliotropismo divino nos lleva siempre a discernir entre lo que es correcto y lo que no lo es. Si, tal vez por inexperiencia, no orientamos bien al hijo en la primera infancia, hay siempre tiempo de comenzar, porque estamos siendo educados hasta la hora de la propia desencarnación. Los padres que no lograron encaminar bien a sus hijos, porque les faltaba el equilibrio del discernimiento, cuando se estaba en el periodo de la formación de la personalidad, pueden recomenzar en cualquier instante, de manera suave, perseverante y optimista a través del ejemplo y de la vivencia del amor. Los padres pueden ayudar a la evangelización en el hogar, sobre todo por la ejemplificación. Y la ejemplificación la mejor metodología para que se inculquen las ideas que deseamos penetren en aquellos que viven con nosotros.

Si examinamos a Jesús, Él dijo mucho menos de lo que vivió y vivió mucho más de lo que nos habló. A mí, me sensibiliza mucho una escena que me parece culminante en la vida del Cristo. Cuando Él estaba con Anás (1), el Sumo Sacerdote, que le preguntó sobre su doctrina a lo que respondió Jesús, que nada habló oculto y que Anás debería preguntar a los que escucharon a Jesús. Un soldado que estaba al lado del representante del César, le agredió, bofeteándole la cara. Para mí, este gesto es de los más cobardes: golpear en la cara a un hombre atado. Entonces Jesús no reaccionó. Obró con absoluta serenidad. Pacifista por excelencia, se volvió para el agresor y le preguntó:

¿Soldado, porque me pegaste? ¿Si me equivoqué, demuéstrame el error, pero, si dije la verdad, porque me pegas?

(1) epístola de Juan, capítulo 18 versículos 19 al 23.

Es una lección viva, porque Jesús podría apelar allí para la justicia del representante del César; podría haberse enfadado; haber tenido un gesto de reacción, pero Jesús prefirió comportarse. El hogar es la escuela de ejemplo, donde, lamentablemente, se vive reaccionando. Se vive de reacciones en cadena, raramente se para para pensar.

Llega el hijo de la clase de evangelización y encuentra a los padres en casa irritados, reclamando, blasfemando, tirando. Lentamente considera que aquello que acaba de escuchar en la Escuela Espirita, que es el Centro, es una teoría agradable como toda y cualquier otra, pero tan inocua que no modificó a aquellos que lo llevan a recibirlo, no teniendo fuerzas para practicarlo. De ahí, el hogar es un laboratorio de ejemplificación de aquello que el Centro Espirita enseña. Para el hogar transferimos la vivencia, a fin de que un día, en el Centro Espirita y en la comunidad, podamos ejemplificar lo que aprendemos en la evangelización.

Joanna de Angelis
Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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