La mujer encorvada

19. – Jesús enseñaba en una sinagoga todos los sábados. – Un día, vio a una mujer poseída por un Espíritu, que la enfermó desde los dieciocho años; y ella estaba tan encorvada que no podía, de ninguna manera, mirar hacia arriba. Viéndola Jesús la llamó y le dijo: Mujer, libre estás de tu enfermedad. – Al mismo tiempo puso las manos sobre ella y ella se enderezó, y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo al pueblo: Seis días hay en que se puede trabajar; en éstos, pues, venid y sed sanados y no en sábado.El Señor, tomando la palabra le dice: ¡Hipócrita, ¿hay alguno de vosotros que no desata en sábado su buey, o su asno del pesebre, y no lo lleva a abrevar? ¿Porqué, pues, no convendría librar de sus lazos, en un día sábado, a esta hija de Abraham, a quien Satanás mantuvo así atada durante dieciocho años? Al decir él estas cosas todos sus adversarios quedaron confundidos, y todo el pueblo se regocijaba al verlo hacer tantas cosas gloriosas. (San Lucas, Cap. XIII, v. del 10 al 17).

20. – Este hecho prueba, que en aquella época, todas las enfermedades eran atribuidas al demonio, y que se confundía, lo mismo que hoy, a los poseídos con los enfermos, pero en sentido inverso; es decir que, hoy, quienes no creen en los Espíritus, confunden las obsesiones con las enfermedades patológicas.

Allan Kardec
Extraído del libro «La Génesis»

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