Mensaje

Toda vez que Jesús fue convocado a curar, procuró despertar al suplicante para la responsabilidad de la salud, para el compromiso con la vida. Invariablemente, le preguntaba si quería realmente curarse, después de cuyo consentimiento, mediante el toque de amor, Él recuperaba los órganos afectados, restableciendo la armonía en el ser, cuya preservación, a partir de ahí, dependía de el mismo.

Tocado el enfermo suavemente sin complejidades en el gesto, deseando y emitiendo el pensamiento curador, prolongándose psíquicamente hasta el necesitado, donde estuviese su amor, rehabilitaba, recomponía, liberaba, en fin, sanaba….

En la terapia por los pases, se torna imprescindible la sintonía del donador con el receptor, la receptividad del paciente en relación al agente, sin lo cual los resultados se tornan inocuos, cuando no decepcionante.

Ámese y cúrese, quien desee participar de la solidaridad humana, en el ministerio del socorro a los enfermos, a fin de ayudar mejor.

Exteriorice el amor y anhele firmemente por la salud del prójimo, dejándose penetrar por la energía divina de que se hará instrumento, y exteriorizándola con su propia vibración, atienda a los hermanos debilitados en la lucha, caídos en la jornada, desorganizados en los pasajes del equilibrio.

La terapia de los pases es donación de amor y de salud personal, ofreciendo aparatos mecánicos de sugestión exterior.

Manuel P. de Miranda
Médium Divaldo Pereira Franco
en Salvador, Bahía, Brasil

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