Hijo deficiente

La decepción pasó a serte un hierro en brasas, dilacerando sin cesar tus sentimientos. Todos los planes quedaron desechos, cuando esperabas atesorar felicidad y victoria.

En el pasar de los días, desde las primeras señales, anhelaste por un ser querido que llegaría a tus brazos con los laureles y la predestinación de la grandeza con relación al futuro.

El pequeño príncipe debería traer en el cuerpo, en la mente, en la vida, las características de la raza pura, grandioso en el porte, lúcido en la inteligencia, triunfador en las realizaciones.

Lo que ahora contemplas no es el hijo deseado, sino un feo espécimen, mutilado, enfermo, frágil…

Mal crees que se haya generado por tu intermedio, que sea tu hijo. Por poco no lo detestas.

Mal te recuperas del golpe y de la vergüenza que experimentas cuando los amigos lo ven, cuando saben que es tu descendiente.

Sorda rebeldía se apodera de tu alma, y poco a poco, la amargura gana campo en tu corazón.

Reconsidera, pues, cuanto antes, actitudes y posiciones mentales.

No puedes arbitrar con seguridad en el juego de los insondables sucesos de la reencarnación. Para, reflexiona y sométete a la imposición redentora.

Tu frustración transcurre del orgullo herido, del desamor que cultivas. Tu hijo deficiente necesita de ti. Tú, pues, necesitas más de él.

*

Quien ahora te llega al regazo con deficiencia y limitación, se recupera en la cárcel corporal de las arbitrariedades que perpetró.

Déspota o rebelde, cayó en las emboscadas que dejó por la senda, donde hizo que otros sucumbiesen.

Mayordomo de la existencia pasada, abusó de los dones de la vida con extravagancia y perversidad, hiriendo y terminando por herirse. No cometió, sin embargo, tales desatinos a solas.

Cuando alguien cae, siempre existe otro oculto u ostensivo que lo lleva a la caída.

El éxito como el fracaso siempre se hace en colaboración. Muchos responsables intelectuales de realizaciones nobles, como de crímenes espectaculares, permanecen no identificados. Y son los autores reales, que se utilizan de los llamados ignorantes útiles para esos cometidos.

El hijo marcado que resulta de tu cuerpo es alma perjudicada por tu alma, no lo dudes. No es este el primer intento que realizáis juntos. Saliendo del fracaso pasado, ambos recomenzáis una bendecida experiencia, cuyo éxito puedes promover desde ya.

Reintenta con él en la limitación y auméntale, mediante el amor dinámico, la capacidad atrofiada.

Se lo que le falta.

De la convivencia nacerá la interdependencia recíproca.

En la labor con él, lo amarás.

Infatigablemente renueva los cuadros mentales y de momento desciende al suelo de la realidad, fuera de las ilusiones mentirosas, a fin de ser, también, feliz.

*

Hónrate con el hijito dependiente y acércate más a él, cada vez.

La carne crea la carne, pero los actos pasados del espíritu producen la forma para la residencia orgánica.

Las alas de ángel del apóstol, como los pies de barro de quien amas, preceden a la actual obligación fisiológica.

*

Si te reposa en la cuna de los sueños desechos un hijito deformado, amputado, dementado, deficiente de cualquier naturaleza, olvida su apariencia y asístelo con amor.

No te llega al trono de los sentimientos por acaso.

Antiguo compañero vencido, suplica ayuda al desertor, solo ahora alcanzado por la divina legislación.

Da le ternura, cántale un poema de esperanza, ayúdalo.

El hijo deficiente en tu hogar significa tu oportunidad de triunfo y ampliación que él te ruega para alcanzar la felicidad.

Sería terriblemente grave negarle, por vanidad herida, el amparo que te pide, cuando te concede la bendición de la oportunidad para tu reparación con relación a él.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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