Deberes de los Hijos

Toda la gratitud al menos recompensará la fortuna de la oportunidad disfrutada a través del renacimiento carnal.

El cariño y respeto continuos no representarán ofrenda compatible con la amorosa asistencia recibida desde antes de la cuna.

La delicadeza y el afecto no corresponderán a la grandeza de los gestos de sacrificio y de abnegación largamente recibidos…

Los hijos tienen deberes intransferibles para con los padres, instrumentos de Dios para el trámite de la experiencia carnal, mediante la cual el Espíritu adquiere patrimonios superiores, rescata fracasos y compromisos perturbadores.

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Existen padres que solo procrean, huyendo de la responsabilidad. No compete, pues, a los hijos juzgarlos con severidad, desde que no son dotados de la necesaria lucidez y corrección para ese fin. Si fracasaron en el sagrado ministerio, no huirán de la conciencia, en forma de presencia de culpa en ellos grabada.

Ayúdalos por todos los medios al alcance, es necesidad indeclinable, que el hijo debe ofrecer con extrema dedicación y renúncia.

La ingratitud de los hijos para con los padres es de los más graves engaños a que se puede permitir el Espíritu en su marcha ascensional. La irresponsabilidad de los padres de forma alguna justifica la falencia de los deberes morales por parte de la descendencia.

Nadie se vincula a otro a través de los vigorosos lazos del cuerpo somático, de la familia, sin justas, ponderosas razones.

Desvincularse de las tareas relevantes que el amor y el reconocimiento imponen, he aquí el impositvo que nadie puede creer lícito postergar.

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Ama y respeta en tus padres la humana manifestación de la paternidad divina.

Cuando fuertes, se su compañía y su jovialidad: cuando débiles, la protección y el socorro.

Mientras sanos, ofréceles la alegría y la consideración; si enfermos, con la asistencia dedicada y la sustentación preciosa.

En cualquier situación o circunstancia, en la madurez o en la vejez, encaríñate a aquellos que te ofrecieron el cuerpo de que te sirves para los emprendimientos de la evolución, como lo mínimo que puede ofrecerles, expresando el deber en que te encuentras investido.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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