Obediencia justa

“Cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios” Pablo. (Filipenses, 2:6)

Todos los sufrimientos de los hombres, de modo general, se originan de la pretensión de usurpar el Divino Poder.

Orgullo, vanidad, insensatez, egoísmo, perversidad, rebeldía y opresión representan apenas modalidades variadas de esa usurpación indebida.

La guerra y su siglo pestilencial, la tiranía y el instinto revolucionario, las pasiones arrasadoras y los desastres espirituales que les son consecuentes, les constituyen las obras.

En el vastísimo paisaje de nuestras existencias, vemos siempre la Misericordia Divina y la maldad humana, la Bondad Celestial y la desobediencia de las criaturas…

Siempre, el Padre Generoso y los hijos imprevisores, el Dios Justo y las inteligencias caídas y perversas…

Doloroso cuadro…

En todo, en el planeta, la armonía de las leyes del Señor y la discordia de los hombres, la bendición providencial al cielo y la rebeldía terrestre… Por eso mismo la Humanidad, como araña gigantesca, se encuentra en el milenario laberinto, encarcelada en la tela criminosa de sus propias acciones.

El corazón del discípulo fiel al Evangelio, en los días que pasan, debe revestirse con la vigorosa coraza de la fe viva, ya que es llamado a trabajar en una selva oscura, donde la maldad se tornó más delicada y la sombra más densa. Y que guarde, sobre todo, la serenidad confiada del trabajador, comprendiendo la necesidad de los testimonios y sacrificios para todos, porque para el aprendiz sincero debe resplandecer la enseñanza de aquel que habiendo venido al mundo a través de anuncios divinos, señalados por una estrella brillante, temido por las autoridades de su tiempo, que transformó pescadores en apóstoles, que curó leprosos y ciegos, y levantó paralíticos de nacimiento, no quiso usurpar el Derecho Divino y marchó, un día, para el monte, a fin de testimoniar la obediencia justa al Señor Supremo de la Vida, en lo alto de una cruz, ante el desprecio e ironía de todos.

Del libro ¡Sígueme!

Espíritu Emmanuel
Médium Francisco Cándido Xavier

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