Campañas

Bajo los acordes amables del mensaje espirita que atesoras en la mente, despiertas, por fin, para la vida, deseando promover campañas de ennoblecimiento. Para tanto, comienza en el interior del hogar, ejercitando desapego y renuncia.

Si lo hicieras, transformarías del largo campo del planeamiento, el ideal que anhelas para las rudas y valiosas experiencias de acción, cultivando el bien en todas las latitudes.

Remueve, inicialmente, de viejos cajones, objetivos que se constituye excesos, y de las cómodas antiguas retira tejidos y ropas usadas que se estropean en la inutilidad, ofreciéndoles una mejor aplicación.

Objetos muertos, que conservan valores de dudosa expresión, catalogados como “de estimación” se transformarían en panes y ayuda para cuantos sufren al lado de tu indiferencia.

Utensilios y vajillas cinceladas, recordando antepasados queridos, podrían tornarse luz y esperanza para aquellos que acechan más allá de la puerta de tu domicilio. Desapégate hoy de las posesiones, antes que se consuman mañana, expresando coherencia con las aspiraciones que vitalizas.

No obstante, si deseas traducir mejor los sentimientos que confirman tus nuevas concepciones a través de las campañas que mueves, haz más. Lleva adelante, a otro, no solamente el tejido muy usado y deteriorado, sino también lo nuevo, para que tu ofrecimiento signifique más que un traspaso sin valor.

No solo aquello que no sirve.

En verdad es nuestro todo cuanto ofrecemos.

Lo que damos, poseemos, por permanecer indestructible dentro de nosotros. Y como las pertenencias, de que somos solamente mayordomos transitorios, cambian de manos al impositivo del tiempo y de la muerte, distribuyamos aquello que suponemos poseer a fin de que lo tengamos realmente.

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Amplía tus campañas, cediendo cuando un conflicto negativo te amenace el equilibrio. Olvida, cuando herido, bajo abucheos y ofensas. Dona las difíciles monedas de la gentileza. Y más allá de las donaciones al prójimo haz ofrecimientos a ti mismo.

Inicia la lucha contra el egoísmo, vieja ropa inútil que conservas en el hogar del orgullo.
Haz la campaña sistemática contra la maledicencia, veneno sutil que disemina muerte, y guardas en los vasos brillantes de la vanidad.

Reacciona a la envidia, compañera miope de la imperfección que mantienes disfrazada.
Exilia a la ira, acido peligroso que cargas en vasijas trabajadas.

Inviste contra la vanidad propia, reina de la ilusión que ocultas jovialmente.

Concede al propio espíritu la luz del discernimiento capaz de iluminarte por dentro, favoreciéndote con la limpieza de los antiguos casilleros donde vivían colonias de malhechores morales.

Muchos hombres fascinados por el ardor del entusiasmo se despojan de sus posesiones temporales, pasando adelante utilidades y especies, pero son incapaces de descender de los altos puestos donde situaron la personalidad desvariada, para que se hagan más simples, más nobles y mejores.

Empeñado en las saludables campañas de ayuda al prójimo, ayúdate a ti mismo imprimiendo internamente el mensaje de sabor inmortal con que los Espíritus de la Luz te convidan de más allá de las sombras de la muerte, para que navegues el océano de la carne libre y tranquilo como, quien nada más poseyendo, se tornó valiosa posesión en las manos de Nuestro Padre Celestial.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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