Vida y Valores (La prensa)

Todas las formas de reproducción, en larga escala, de textos escritos, se llama prensa. A partir de ahí, todos esos movimientos que han habido, a lo largo de la Historia del hombre, desde cuando el hombre comenzó a escribir sus ideas, sus pensamientos, en las losas de piedra, en el suelo, donde quiera que haya sido, pasamos a tener la existencia de un vehículo de comunicación. Es muy importante que una generación deje a otras su producción, su cultura, todo aquello que aprendió. Es muy importante que las generaciones nuevas presten atención en el legado que les fue dejado por las generaciones anteriores. La prensa se presta a eso. Es de esa forma que encontramos en los libros, en los opúsculos, en las revistas, en los textos de los más variados, la presencia del pasado invistiendo en nuestro presente.

La prensa es profundamente importante para la Humanidad. Desde cuando pasamos a sentir necesidad de saber cosas, que se suceden aquí, allí, más allá, echamos mano a la prensa. La prensa ha ayudado a ese gran movimiento de alfabetización de las criaturas. Sería muy complicado alfabetizar hoy, billones y billones de almas por el mundo, a través de la tradición oral, perteneciente a muchos pueblos antiguos. Hoy, gracias al trabajo de la prensa, esa labor de alfabetizar se torna más fácil. Pero la prensa también colaboró bastante, en el movimiento de la democracia, para ese tipo de gobernanza, ese filosofar social, ese sistema de dirigir comunidades, de dirigir el Estado, la ciudad-estado griego. Naturalmente se debe a la prensa de la época.

Los textos de los grandes demócratas presentados a las comunidades y el pueblo pudiendo conocer derechos, deberes, saber quién era noble, quien era innoble, todo eso viene colaborando para desarrollarse en el mundo la democracia. ¿Y qué hablar de las revoluciones científicas? Todo cuanto los científicos van adquiriendo en conocimiento, van desarrollando en su trabajo de pesquisas, es la prensa que divulga. Hoy, conocemos periodistas científicos, aquellos que acompañan el trabajo de los científicos en los laboratorios y tratan de difundirlos para las comunidades. Eso se debe a la prensa. Pero, curiosamente, hemos observado un fenómeno preocupante: la incapacidad de muchos, que hacen prensa, de divulgar las cosas buenas. Será que, bajo la justificativa de que la prensa busca siempre atender al interés popular, y esto es verdad, debe procurar atenderlo, ¿esa comunidad necesita solamente de noticias drásticas, de cosas negativas?

Imposible es pensar que no existan noticias buenas para los periódicos, para las revistas. Cosas buenas para la publicación de libros. ¿Por qué ese compromiso nefasto de grandes grupos de prensa en divulgar solamente lo negativo? ¿Quién estaría lucrándose con esto? La sociedad no lo es. ¿Quien estaría ganando con ese movimiento pesimista que se esparce por la sociedad, a partir de una prensa mal forjada? Quedamos pensando en el trabajo que tuvieron los hombres, desde el comienzo de la civilización para estructurar un sistema que ganó gran impulso después de Johannes Gutenberg, con sus tipos móviles montados, al contrario de las personas que escribieron manualmente los textos. Todo eso ganó dimensión con los nuevos trabajos gráficos, con las nuevas maquinarias gráficas. Pero, ¿Por qué razón la criatura humana se adentró en ese falso camino del negativismo? Cualquier noticia que leemos tiene su negatividad, trae el escándalo en sus líneas. ¿Será que es esto lo que la sociedad del mundo espera de la prensa? ¿Sera que la prensa no tiene más posibilidades de traer esperanzas a las personas? ¿Orientarlas? ¿Esclarecerlas? Cuando pensamos en todo eso, tenemos que reflexionar que está llegando el momento de refundir todo el trabajo de la nueva prensa.

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El interés popular es por el bien. ¿Cuál es la persona, cual es la familia que le gustaría de leer solamente tragedias, desastres, infortunios, infelicidades al ver las páginas de un periódico? ¿A quién le gustaría saber solo de escándalos de la vida ajena, las intrigas de la intimidad de matrimonios de famosos, al ojear una revista? ¿A quién le gustaría tener, en las páginas de un libro, sino aquello que le deleitase, que le ilustrase, aunque se narrase un crimen, un desastre pasional, pero que fuese para el engrandecimiento de la vida, para traer un mensaje nuevo? A todos les gustarían. De modo que, cuando vemos la prensa sirviendo de vehículo, exactamente para hacer lo opuesto de aquello que es su misión, informar debidamente, preocupándonos con el futuro de las comunicaciones.

Vale la pena pensar en los textos que encontramos redactados por los Apóstoles de Jesús, por los discípulos. Es claro que ellos hablaban de las tradiciones, de los crímenes de la época, de las tragedias sociales. Pero, fundamentalmente, todo aquello era para hablar de la vida, que resplandece en toda parte. De la vida que nos incita a amarla, a respetarla, a valorizarla. Debería ser ese el papel de la prensa: divulgar aquello que es de interés social, sin cualquier duda. Pero el interés social superior. No hay ningún interés para la sociedad, en tomar conocimiento de que, en este exacto momento, cayó un autobús en tal lugar, explotó un automóvil en otro lugar o se derrumbó un edificio en cualquier parte del mundo.

Hay tantas cosas buenas para las noticias. Lamentablemente, es raro leer al respecto de jóvenes pobres de las favelas, que aprendieron a leer, las tablas, que hicieron el acceso a la universidad y fueron aprobados, que bailan ballet, que fueron contratados por empresas
internacionales para bailar, para cantar. Y eso dice respecto al interés social. Cada criatura pobre, cada pequeño humilde entendería que, si aquel puede superarse, él también podrá. Y eso sería un incentivo. Cuando vemos nuestra prensa, en grandes contingentes, preocupada y ocupada solamente en divulgar el escándalo, es natural reflexionar que también estará incentivando a las almas frágiles, a los Espíritus débiles, que buscarán, a través de los escándalos, un lugar en la prensa.

Es por eso que nos acordamos de una canción, de una letra de Chico Buarque de Holanda: Mi muchacho. Él retrata exactamente esto: él dice que llegaba allá, porque él veía a los  jóvenes de las favelas donde vivía, los pequeños del monte, del barrio pobre, consiguiendo las cosas a costa del robo, de estafas, de criminalidad. Y el poeta popular narra, con riqueza, lo que va en el alma de un muchacho que crece viendo aquello en la prensa, en los periódicos, sin hablar en aquello que él vivía en su hábitat.

Seria tan bueno si la prensa del mundo entero se asociase a los intereses de nuestro Creador. Traer luz para las mentes y para los corazones. Nadie está diciendo que la prensa no debería dar noticias del crimen, la estafa, la barbarie. Pero no como algo fundamental. Hacer noticias para llamar la atención, no enfocar su venta, la venta de sus productos en lo que hay de peor. Al abrir una revista, un periódico, un periódico cualquiera que encontramos allí es acostumbradamente nauseante. La pornografía, la prostitución, la corrupción política, la corrupción de todo orden, como si no hubiesen otros valores que tuviésemos necesidad de conocer.

Hay tanta gente buena en el mundo, hay tantas cosas buenas en la tierra precisando de esos spotligths de la prensa. Necesitando de esas anotaciones de prensa, que periodistas sensibles al progreso del mundo, que periodistas sensibles a la necesidad social de crecer, de libertarse de la sombra, no perdiesen de vista que, en esos tiempos curiosos de la tierra, en esos tiempos dañados del mundo, en esa horas picudas de la Humanidad, todos sentimos necesidad de una prensa que sirva al bien, que trabaje para la luz y nos ayude a crecer.

Raúl Teixeira.

Transcrição do Programa Vida e Valores, de número 197, apresentado por Raul Teixeira, sob coordenação da Federação Espírita do Paraná. Programa gravado em agosto de 2009. Em 03.01.2011. Traducido por Jacob.

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