Deberes de los padres – Luz Espiritual

Deberes de los padres

Por imposición de la sabiduría divina, en el hombre la infancia tarda mayor periodo que en otro animal cualquiera. Esto, porque, mientras el Espíritu asume, poco a poco, el control de la organización fisiológica de que se sirve para el proceso evolutivo, más fácil se hacen las posibilidades para la fijación del aprendizaje y la adquisición de los hábitos que lo guiarán por toda la existencia planetaria.

Como resultado, gran tarea se reserva a los padres en lo que atañe a los valores de la educación, deberes que no pueden ser postergados bajo pena de lamentables consecuencias.

Los hijos, ese patrimonio superior que la Divinidad concede por préstamo, a través de vínculos que la consanguinidad ofrece, proporcionan el reajuste emocional de Espíritus antipáticos entre sí, la sublimación de afectos entre los que ya se aman, la mezcla de experiencias y el delinear de programas de difícil estructuración evolutiva, por lo que merecen toda una inversión de amor, de vigilancia y de sacrificio por parte de los padres.

La unión conyugal propicia de la familia edificada en requisitos legales y morales constituye un motivo relevante, que no debe ser confundida con las experiencias del placer, que se pueden abandonar frente a cualquier coyuntura que exige reflexión, entendimiento y renuncia de alguno o de ambos prometidos.

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Los deberes de los padres en relación con los hijos inscritos en la conciencia.

Evidentemente las técnicas Psicológicas y la metodología de la educación se tornan factores nobles para el éxito de ese cometido. Entretanto, el amor, que ha escaseado en los procesos modernos de la educación con lamentables resultados, posee los elementos esenciales para el feliz deseo.

En el compromiso del amor, están evidentes el compañerismo, el dialogo franco, la solidaridad, la indulgencia y la energía moral que necesitan los hijos, en el largo proceso de la adquisición de los valores éticos, espirituales, intelectuales y sociales.

En el hogar, en consecuencia, prosigue siendo en la actualidad de fundamental importancia en el complejo mecanismo de la educación. En ese sentido, es de esencial relevancia la lección de los ejemplos, al lado de la asistencia constante que necesitan los carácteres en formación, arcilla plástica que debe ser bien modelada.

En el capítulo de la libertad, ese factor básico, nunca dejar olvidado el deber de la responsabilidad. Libertad de acción y responsabilidad de los actos, ayudando en el discernimiento desde pronto entre lo que se debe, conviene y se puede realizar. Plasma, en la personalidad en delineamiento del hijito, los hábitos saludables.

Delante de él, frágil de apariencia, ten en mente que se trata de un Espíritu comprometido con la retaguardia, que recomienza la experiencia en familia, y que mucho depende de ti. Ni el exceso de severidad con él, ni la acumulación de recelos injustificados, en relación con él, o la exagerada suma de aflicción por él.

Háblale de Dios sin cesar e ilumínale la consciencia con la llama de la fe rutilante, que le debe brillar en su interior como farol de bendiciones para todas las circunstancias.
Enséñale la humildad ante la grandeza de la vida y el respeto a todos, como valorización preciosa de las concesiones divinas. Lo que no le concedas por negligencia, él te lo cobrará después…

Si no dispones de mayores o más valiosos recursos para darle, él lo sabrá reconocer, y, por eso, más te amará. Sin embargo, si olvidaste de ofrecerle lo mejor a tu alcance también él lo comprenderá y, quizá, reaccionará de forma desagradable.

Los padres educan para la sociedad, como para sí mismos.

Examina tu vida y de ella recoge las experiencias con las que puedas brindar a tu familia.
Tienes conquistas personales, dado que ya anduviste el camino de la infancia, de la adolescencia y sabes de motu propio discernir entre los errores y aciertos de tus educadores, identificando lo que de mejor posees para dar.

No te ahorres esfuerzos en la educación de los hijos.

Los padres asumen desde antes de la cuna con aquellos que recibirán en la condición de hijos compromisos y deberes que deben ser ejercidos, desde que serán, también, a su vez, medios de redención personal ante la consciencia individual y la Cósmica que rige los fenómenos de la vida, en los cuales todos estamos sumergidos.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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