Dentro del hogar

¡Familias-problemas!…

Hermanos que se antagonizan…

Cónyuges en lamentables litigios…

Animosidades entre hijo y padre, agresividad hija y madre.

Afectos conyugales que se desmoronan en horribles acrimonias…

Sonrisas filiales que se transforman idiosincrasias y venganzas….

Tempestades verbales en discusiones extemporáneas…

Agresiones infelices de consecuencias fatales…

Tragedias en las paredes estrechas de las familias…

Enfermedades rigorosas bajo látigos de impiedosa maldad…

Manos encanecidas bajo tormentos de hijos dominados por odios innombrables.

Padres enfermos azotados por hijas obsediadas, en uniones satánicas de reacciones violentas en cárceles de ira…

Hermanos dependientes sufriendo agresiones y recibiendo amargos padres, fabricados con vinagre y hiel de queja y recriminaciones…

Familias en guerras tiránicas, ¡familias-problemas!

*

Es de la Ley Divina que el infractor renazca unido a la infracción que lo caracteriza.
La justicia celeste estableció que la siembra tiene carácter espontáneo, pero la cosecha tiene impositivo de obligatoriedad.

El esposo negligente de ayer, hoy recibe en el hogar la antigua compañera como hija ingrata y maldiciente.

La novia atormentada, que en el pasado no respetó el hogar, recoge en los brazos, en el presente, el esposo traicionado vistiendo las ropas de hijo insidioso y cruel.

El compañero del pasado culposo se vuelve a unir por la consanguinidad a la víctima, desesperada, reencontrándola en casa como hermano impenitente y odioso.

El brazo azotador se inmoviliza bajo golpes de la locura encarcelada en los trajes de la familia.

Desconsideración en otro tiempo, falta de respeto en la actualidad.

Insania generando necedad y criminalidad alimentando aversiones.

Chacales produciendo chacales.

Lobos cayendo en trampas para lobos.

Cobradores reencarnados junto a las deudas, en la provincia del instituto de la familia, dentro del hogar.

*

Enciende la claridad del Evangelio en el hogar y ama tu familia-problema, ejercitando humildad y resignación.

Preserva la paciencia, elaborando el curso de amor en los ejercicios diarios del silencio entre los telones de la piedad para los que te comparten el nido doméstico, reviviendo los días pasados con despreciables muecas, absorbiendo irritación y podredumbre.

No renaciste allí por circunstancia equivocada o casual.

No resides con una familia-problema por factor fortuito ni por engaño de los Espíritus Egregios.

Escogiste, antes del retorno al vehículo físico, aquellos que dividieron contigo las aflicciones superlativas y los propios desengaños.

Solicitaste la bendición de la presencia de los que te rodean en casa, para equilibrar con seguridad en las cimas para dónde vas.

Sin ellos faltarían bases para tus pies de jornalero.

Sin la exigencia de ellos, no serías digno de compartir el veraneo espiritual con los

Amorosos Guías que te esperan.

Son ellos, los parientes severos en los trajes de verdugos inclementes, la lección de paciencia que necesitas vivir, aprendiendo a amar los difíciles de amor para ofrecerte al Amor que a todos ama.

El mensaje espirita, que ahora brilla en tu espíritu transformado en faro de vivo amor y sabiduría, es el remedio-consuelo para tus dolores en el hogar, el antídoto y el tratado de armisticio para el campo de batalla donde esgrimas con las armas de la fe y de la bondad, apaciguando, comprendiendo, disculpando, confiando en horas y días mejores para el futuro…

Apóyate en el bastón de la certeza reencarnacionista, aprovecha el padecimiento vengador, ayuda a los verdugos de tu armonía, pero dales la luz del conocimiento espirita para que, también ellos, los problemas en sí mismos, eluciden los propios enigmas y dramas, yendo para experiencias nuevas con el corazón entusiasmado y el espíritu tranquilo.

Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Franco
Extraído del libro “S.O.S Familia”
Traducido por R Bertolinni.

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