Frente a las enfermedades

Siempre frente a las enfermedades debemos de actuar con calma, sin embargo, es normal que tengamos momentos difíciles de llevar, pero si la enfermedad tiene dificultad, verdad es que toda enfermedad cura el alma.

Es cierto que en la actualidad, los profesionales de la sanidad, los médicos, buscan curar el cuerpo, entre tanto, las enfermedades tienen su raíz en el espíritu. Podemos intentar curar el cuerpo físico, pero muchas enfermedades al tener su inicio en el espíritu, si no buscamos la salud espiritual, dicha enfermedad surgirá de otras formas, pues el problema sigue existiendo.

Nos enfrentamos a dolores físicos severos, mientras tanto, curamos nuestra salud con multitud de medicamentos, pero en poco tiempo, vuelve a surgir otro tipo de enfermedad. Porque la fuente de la enfermedad no ha sido curada.

Hay enfermedades que no se curan, como algunos cánceres que por más que se intenta una cura, nunca se llega a recuperar del todo, y muchas veces acontece la muerte, pero lo que si ha sucedido en esos momentos, es que se ha buscado curar el espíritu, pues cuando un espíritu abandona un cuerpo que ha padecido el cáncer, este espíritu cuando se reconoce y cuando se libera de las cadenas pesadas de la materia, ve que su enfermedad moral que arrastraba a través de múltiples existencias, ahora, ya ha sido curada, pues pensamientos perturbadores, delitos cometidos en otras existencias, abusos de poder, tormentos a otras personas, dolor a seres queridos, esa culpabilidad se drena a través de enfermedades severas, por eso, si no buscamos curar el espíritu entonces el cuerpo físico nunca se curará.

La providencia divina, se preocupa del espíritu inmortal, es lo más importante, por eso, hay criaturas que mueren en temprana edad, sin embargo, es su espíritu que ya es más feliz, ahora, se ha curado.

Solamente debemos que cambiar nuestra forma de ver las cosas, hay enfermedades simples que nos traumatizan, dolores musculares, dolores físicos, todos ellos buscan curar el alma, al igual que muchos pensamientos perturbadores, como los celos, la envidia, la rabia, el odio, todas estas enfermedades morales perjudican al cuerpo físico, por lo tanto, es nuestra responsabilidad sufrir dolores, pues somos nosotros que la generamos.

Vemos niños sufrir cánceres, o enfermedades muy crueles, pero son abusos de otras existencias, que ahora se están curando, ahora se están regenerando, pues las enfermedades curan siempre al espíritu, siempre se procura curar al ser inmortal que somos todos nosotros.

Cuando nos llegue el momento de enfermedades en nuestro cuerpo, actuemos con calma y estemos en oración, hablemos al Padre de nuestros sufrimientos, pues así, nos unimos al Creador, y así nuestra cura es más rápida, es más eficaz, podemos curarnos mejor, podemos abandonar nuestro cuerpo físico enfermo antes, y vivir nuestra vida espiritual mucho antes, ser libres. Por eso, esforcémonos a ver nuestra vida física como algo temporal, nuestros sufrimientos como algo temporal, es así, como a través de nuestros esfuerzos, entenderemos nuestra vida de otra manera, veremos y percibiremos, que nuestra verdadera vida no está en este mundo, pues al igual que el Maestro Jesús siempre repetía, “Mi reino no es de este mundo”, así tenemos que ver nuestra vida en la tierra.

Entendamos que somos espíritus inmortales, y siempre oremos al Creador, para que seamos más felices, delante de las situaciones difíciles, delante de las enfermedades.

Espíritu Rafael

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