Equilibrio interior

Hoy en día es muy común oír a las personas decir que están estresadas. También… ¡no paran! Viven ansiosas, preocupadas con un futuro que no llega nunca, pues en cuanto hacen una cosa, la mente ya está pensando en lo que hacer en seguida…

La dificultad para vivir el presente –de cuerpo y alma- es enorme, y eso es pésimo, pues más allá de desperdiciar nuestra energía, perjudicamos nuestro cuerpo y nuestros relaciones sociales. Explico: cuando nuestro cuerpo entre en estado de alerta, debido a una situación inesperada que surge ofreciéndonos algún tipo de amenaza, nuestro metabolismo se altera.

Nuestro latído cardíaco se acelera, la musculatura se tensa, etc. Todo eso es una reacción natural de nuestro organismo, para combatir lo que nos amenaza. El problema es cuando ese estado se prolonga hasta el punto de ser constante, habitual, nuestro cuerpo sufre las consecuencias, que pueden variar, tales como: dolores musculares, baja inmunidad, gastritis, crisis nerviosas, etc. Sin contar los problemas psicológicos y emocionales que pueden ser aumentados con esta situación, como depresión, fobias, síndrome del pánico…

Como dije, nuestros relacionamientos también quedan perjudicados, pues casi nunca tenemos tiempo para el otro. Nuestras metas y tareas cotidianas son tantas que no conseguimos conectar con la realidad del prójimo. Perdemos la capacidad de oír y, muchas veces, hasta de recibir, pues nunca estamos abiertos y disponibles de verdad.

Conversamos “de boca para afuera” pero la mente y el corazón no siempre están presentes. Esa manera desequilibrada de vivir es una epidemia, donde uno influencia al otro, sea en el trabajo, en el transito… o en casa, cuando descargamos en la familia toda nuestra carga emocional negativa.

¡Todo esto tiene que cambiar! Comience hoy mismo a preguntarse: ¿de qué tengo tanto miedo? ¿Qué me deja constantemente preocupado o irritado? ¿Por qué será que siempre estoy “corriendo”, pensando en lo que hacer? ¿Sera que todas las tareas que me he dispuesto a realizar hoy son imprescindibles? ¿No tengo como pedir a alguien para que me ayude en una u otra tarea? ¿Me estoy organizando de la mejor manera posible?

Estas preguntas iniciales no siempre son fáciles de responder. Por eso, recomiendo algunas técnicas que pueden ayudarle a calmar la mente y pacificar el corazón, para que ciertas realidades de su “yo” vengan a la superficie.

Procure practicar, por ejemplo: meditación, yoga, tai chi chuan, ejercicios bioenergéticos o la oración. Eso le va a ayudar a cambiar su patrón emocional. Si fuera necesario partir para algo más “físico”, le aconsejo los deportes, las artes marciales, ect. Sin hablar del Arte, que es una gran herramienta para el autoconocimiento.¿Qué tal aulas de teatro, baile, pintura o música? ¿Si fuera necesario una ayuda profesional, que tal un psicólogo de la línea transpersonal?

Más allá de todo eso, si usted es espiritualista, busque frecuentar su centro espirita, umbandista, budista, etc. La convivencia social, vivido con un espíritu sincero y fraterno, es una óptima herramienta.

Para encerrar, dejo las palabras del Dalai Lama: “Lo que más me sorprende de la humanidad son los hombres…porque pierden la salud para juntar dinero, después pierden el dinero para recuperar la salud. Y por pensar ansiosamente en el futuro, olvidan el presente de tal forma que acaban por no vivir ni el presente ni el futuro. Y viven como si nunca fueran a morir…y mueren como si nunca hubiesen vivido”

Escrito por Victor Rebelo

Revista Cristã de Espiritismo
Traducido por Jacob.

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