En los servicios de cura

No basta rogar ayuda para sí. Es indispensable el auxilio a los otros.

No vale la revelación de humildad en la indefinida repetición de los pedidos de socorro. Es preciso no reincidir en las faltas.

No hay gran mérito en solicitar perdón diariamente. Es necesario desocupar con sinceridad las ofensas ajenas.

No hay seguridad definitiva para nosotros sí solo hacemos luz en la residencia de los vecinos. Es imprescindible encenderla en el propio corazón.

No nos sintamos garantizados por la certeza de enseñar el bien a otro. Es imperioso cultivarlo a su vez.

No es servicio completo el ofrecer la verdad constructiva al prójimo. Preparemos el corazón para oírla de otros labios con referencia a nuestras propias necesidades, sin irritación y sin rebeldía.

No es integral la medicación para los órganos enfermos. Es indispensable que ni haya odio ni desespero en el corazón.

No adelanta la ayuda del plano superior, cuando el hombre no se preocupa en retenerlo. Antes de todo, es necesario purificar el vaso humano para que no se pierda la esencia divina.

No basta suplicar la intercesión de los buenos. Convenzámonos de que nuestra renovación para el bien, con Jesús, es sagrado impositivo de la vida.

No basta restaurar simplemente el cuerpo físico. Es inaplazable el deber de buscar la cura espiritual para la vida eterna.

Bezerra de Menezes

Del libro “Paz y liberación”
Medium Francisco Cándido Xavier.
Traducido por R Bertolinni

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