Muchos conflictos

Por los muchos conflictos que alcanzan a la criatura humana, que parece divorciada de los principios ético-morales y de las propuestas libertadoras de la ignorancia y de la estupidez, complaciéndose en el desorden y en el exacerbado placer de los sentidos, no podemos ignorar la necesidad de recordarle algunas directrices para su éxito real en el desiderato de la reencarnación.

Confundiendo gozo con felicidad, en una alucinada correría hacia el exceso de toda orden, incluyendo el desbordamiento de las pasiones, sucumbe, sin darse cuenta, al peso de las aflicciones con que se sobrecarga, anestesiando la conciencia para no pensar y anulando el sentimiento en la vana proeza de pasar incólume delante del sufrimiento. El desconcertante culto al cuerpo y al endiosamiento personal ha arrastrado a multitud de inexpertos a los trastornos psicológicos de naturaleza grave, así como a enfermedades perversas resultantes del mal uso de la organización somática.

Infecciones cruentas se arrastran amenazadoras y procesos degenerativos aumentan vertiginosamente, como resultado del insano comportamiento a que se entrega expresiva parte de la comunidad terrestre. Hoy, más que ayer, los seres humanos se presentan perdidos, consumidos por la lascivia del placer que, para ser conseguido, exige tributos muy altos, como la conquista de recursos pagados mediante cualquier expediente, el absurdo exhibicionismo del ego, la disputa desenfrenada por el podio donde permanecen por poco tiempo, la violencia, la drogadicción, el sexo en desvarío…

Seis mil quinientos años aproximadamente de valores éticos, de cultura y de civilización, parecen desmoronar ante los descalabros de toda orden que toman cuenta de su conducta. Naturalmente, en un retrospectivo histórico, el fenómeno se ha repetido, conforme la época, cuando una civilización después de la gloria alcanza la decadencia, facilitando así el surgimiento de una nueva etapa evolutiva. Así sucedió en el pasado con las grandes naciones que dominaron el mundo o parte de él, cuando cayeron en el decaimiento, por culpa de los desvíos morales que sus ciudadanos se permitieron, así como del abuso del poder a que algunos se entregaron.

Sería de suponer que, después de Jesús, los rumbos a seguir fuesen otros, caracterizados por conductas más dignas, propiciadoras de paz. Infelizmente, sin embargo, Su mensaje rico de pulcritud y amor fue desconsiderada, adaptada a los intereses de gobiernos arbitrarios y de religiones dominadoras, que olvidaron al ser humano para quien Él vino, entonces sustituido por los intereses inmediatos de la gloria, de la fama, del orgullo y de la ilusión…

¡El resultado fue lamentable! Se vive hoy, como consecuencia, el Cristianismo sin la presencia del Cristo, aquel que fue elaborado por los hombres y mujeres ambiciosos. Se sustituye el amaos unos a otros por el armaos unos contra otros. Viene proliferando, en la filas de la fe religiosa, la indiferencia por los que sufren, los denominados excluidos, los desfavorecidos de recursos financieros, de belleza física, de posición social, al tiempo en que la jactancia de los dominadores toma cuerpo y su arrogancia disemina guerras injustas, persecución generalizada a todos aquellos que no les pertenecen a los cuadros de interés, algunos creyéndose instrumentos de Dios para ese fin abominable. Hermanos que se pelean, unos contra otros, con absurdas y crueles acusaciones, disputando la carga de sus semejantes, en campañas difamatorias, con el exclusivo interés de desvirtuar y perseguir a aquellos que les parecen más dignos y más elevados moralmente. Como no los pueden alcanzar, intentan rebajarlos a su nivel.

En consecuencia, existe una incontrolada sed de amor, generando seres atormentados y solitarios que campan en los abismos de la soledad y de la locura. Igualmente, el hambre de alimentos arrebata a decenas de millones de personas olvidadas, cada año, sin contabilizar a aquellas que sobreviven, pero que por desnutrición y carencia orgánica, se convierten en espectros vivos, sin ideal ni esperanza… El mundo religioso, de casi todas las denominaciones, acompaña el suceder de esos trágicos acontecimientos, ignorando lo que se da en todas partes, cada grupo más interesado en la preservación de su estatus, de su crecimiento, de la adquisición de poder y de grandeza terrena.

Claro que existen excepciones ennoblecedoras, no, sin embargo, suficientes para revertir el doloroso cuadro. Se habla más de lo que se actúa. Se predica con bellas expresiones, sin la base de la práctica de las lecciones presentadas. Se discute con ardor y se actúa con indiferencia o rencor. Son días muy sombríos espiritualmente y éstos son de comportamientos infelices. No constituyen, sin embargo, novedad para el cristiano decidido y coherente, ya que Jesús anunció el acontecimiento que hoy es vivido en el planeta. De tal forma el Maestro incomparable se preocupó de esa dolorosa situación que vendría, que prometió enviar el Consolador, en ese momento injurioso, a fin de que se repitieran Sus lecciones, se dijeran cosas nuevas y queda para siempre orientando los rumbos que deberían ser recorridos.

Hace casi un siglo y medio, se materializó Su promesa en el Espiritismo, que se propone regenerar al ser humano individualmente y a la sociedad como un todo. A pesar de ello, la cosecha de frutos ha sido casi inexpresiva hasta este momento, lo que es realmente doloroso al ser constatado.

Los Espíritus procedentes de la Gran Luz, sin embargo, están vigilantes y cuidan en mantener la sementera de la esperanza, del amor, de la compasión, del perdón y de la caridad en la Tierra desolada. Hombres y mujeres conscientes del deber y sinceramente dedicados al amaño del suelo de los corazones y a la liberación de las mentes, están empeñados en la labor de contribuir de la mejor forma posible a favor del nuevo amanecer.

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Pensando en esos héroes de la fraternidad y en muchos otros candidatos al ministerio de la renovación personal, así como del planeta terrestre, reunimos en este volumen algunas páginas que escribimos a lo largo de los meses, portadoras de directrices para el éxito de la jornada que pretenden realizar. Son mensajes sencillos, de contenido ya conocido, en formas nuevas de presentación, repitiendo el pensamiento de Jesús y las informaciones catalogadas por Allan Kardec, a fin de que aquellos que nos honrasen con su atención, encuentren estímulo y guías siempre nuevas para seguir adelante, con coraje y amorosamente.

Por otro lado, con este modesto trabajo psicografiado, homenajeamos al preclaro Codificador del Espiritismo, en este año del bicentenario de su nacimiento, cuando vino al mundo en Lyon, en Francia, el día 3 de octubre de 1804. Salvador, 3 de marzo de 2004.

Juana de Ángelis.

Médium “Divaldo Pereira Franco”

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