Jesús y enemigos

El progreso tecnológico, favoreciendo el bienestar, implacablemente nivela a los hombres en una sola franja, produciendo un tipo de igualdad deshumanizadora que el consumismo establece como logro social relevante.

Por efecto, una comunidad es considerada como feliz debido a los instrumentos electrónicos que dispone, de los automóviles, yates y hasta aviones que aguardan para ser utilizados.

Los modismos asolan, generando un comportamiento rutinario, en que los individuos se imitan, asumiendo posturas idénticas, con debilitamiento de los ideales, de la ética, de la familia, de la persona en si misma.

Reaccionando a tal conducta, se multiplican aquellos que se presentan originales, ya no sorprendiendo por el exotismo y desprecio a todo y todos, denominados como “reaccionarios por protestas”, de inmediato aceptados, imitados y absorbidos, pasada la novedad. Tales posturas esconden los llamados complejos colectivos, que destruyen la vida, instalando el clima de indiferencia, cuando no de inestabilidad en las personas.

Hay modelos para todos los niveles de individuos con injustificable desprecio por su identidad humana.

Sofocado por la falta de humanidad, el hombre busca refugio en los partidos políticos, en los clubs sociales y deportivos, en la aglomeración, temiendo enfrentarse. Permanece en la multitud, sofriendo de insoportable soledad.

Ve enemigos en todas partes y busca apartarlos, usando artificios segregacionistas de varios tipos, aunque imaginándose de demócrata y solidario.

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Los enemigos más crueles, sin embargo, permanecen en el interior de las propias criaturas, que los vitalizan con el orgullo, el egoísmo y el disfraz de la acomodación social aparente.

Jesús supo identificarlos, como jamás alguien logró hacerlo en tal profundidad. Oía a sus interlocutores que, aunque disimulasen los motivos verdaderos que los señalaban, no conseguirían pasar desapercibidos.

Delante de su visión penetrante se desnudaban los hipócritas y engañadores. A su posición moral se les imponía, no obstante, y Jesús los enfrentaba con amor o energía, conforme la circunstancia y la intención de que se revistiesen; siempre, pues, generoso.

Llevaba a cada uno a escucharse y adentrarse, a fin de extirpar las matrices del mal en desarrollo. Después los estimulaba al crecimiento personal, desarticulando los mecanismos mentales y sociales que conspiraban para la decadencia general, por la caída del nivel cultural y emocional que debe constituir la base de la sociedad.

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En la negativa de Pedro, tres veces repetida, al respecto del amigo, tenemos una lección de gran magnitud, dado que, tan pronto él vino a caer en sí, lloró amargamente”. Mateo: 26,75.

La explosión de las lágrimas fue su oportuna catarsis de liberación del arrepentimiento que lo podría volver neurótico, llevarlo, como ocurrió a Judas, al suicidio infame.

Se levantó de la caída, venció al miedo enemigo y la pusilanimidad adversaria, dando, a partir de ahí, todo el resto de su vida al servicio de reparación por el bien. Jesús, a su vez, acepto su ofrecimiento de amor, utilizándolo en el ministerio.

El Maestro lo conocía. Por eso, le anunció el abandono en el futuro, de las fragilidades, apuntándole los enemigos internos que debería combatir.

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No temas enfrentar tus sombras, esos enemigos que viajan en ti mismo.

Fortalece el ánimo y concéntrate en Jesús, la propia terapia actuante.

Deja que tu emoción lo alcance.

No tengas miedo de estos adversarios con los cuales convives sin saberlo.

Identifícalos, uno a uno, desembarazándote rápidamente después de la presión que ejercen sobre ti.

Recupera tu humanidad, siendo tu mismo.

Convive con todos en tu grupo social, pero presérvate, sin seguir los modelos fabricados por el consumismo devorador y neurotizante.

Permanece abierto a la renovación, a la diversidad, a tu identidad.

Desprovisto de prevenciones y precauciones perturbadoras, gozarás del optimismo, factor esencial en una vida sana y en un interrelacionamiento social saludable.

Espíritu Joanna de Ângelis

Médium Divaldo Pereira Franco
Del libro Jesús y actualidad.

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