Belleza

1- La cirugía plástica está bastante desarrollada en la actualidad. Técnicas modernas tomaron los procedimientos más simples y accesibles. ¿Es permitido, desde el punto de vista espiritual, buscar la belleza física de esa forma?

Se acostumbra a decir que para ser felices tenemos que querernos a nosotros mismos. Eso involucra, también, la apariencia. Es razonable, por tanto, que la persona no satisfecha con su imagen trate de mejorarla.

2- ¿Eso no sería lisonjear la vieja vanidad humana?

Considerando así deberíamos renunciar a los cuidados con el vestuario, los cabellos, la higiene, retomando la postura del hombre de las cavernas. Todos aprecian una persona elegantemente trajeada, cabellos bien peinados, suave perfume… Igualmente apreciable una buena postura, aire saludable, expresión jovial, armonía en los trazos, ausencia de arrugas…

3- Hay gente que se preocupa demasiadamente con eso. ¿No es un error?

Obviamente, todo exceso es condenable. No obstante, hay personas que, frente a su profesión, deben observar cuidadosamente esos aspectos; modelo y artistas, por ejemplo, cuyo trabajo exige cuidados especiales con lo visual.

4- ¿Aunque haya esa justificativa, no están contrariando la naturaleza? Arrugas y calvicie son parte del envejecimiento…

Si pensamos así deberemos eliminar todos los recursos de preservación de la salud o de combate a la enfermedad. Contrariamos a la Naturaleza cuando luchamos contra la muerte.

5- ¿Cuándo pretendemos corregir, mediante cirugía plástica, determinados problemas estéticos, como nariz aguileña u orejas de abanico, no estamos interfiriendo en nuestra programación karmica?

Heredamos de nuestros padres las características físicas y no me parece que toda una generación haya colocado la nariz donde no debía o no escuchó los avisos de la vida, justificando la nariz aguileña o las orejas de abanico, como pretenden aquellos que ven en todo un karma.

6- ¿Y si la persona tiene un legítimo problema karmico, una deformación física, una pierna más corta, labios leporinos?…

Si renacían con problemas de esa naturaleza, en virtud de compromisos del pasado, no significa que no se pueda corregir, amenizando la jornada. Si así no fuese, Dios no permitiría que Albert Bruce Sabin, con su maravillosa vacuna, erradicase la poliomielitis, que, hacia millones de deficientes físicos, supuestamente comprometidos con acciones del pasado que justificaban la enfermedad.

7- ¿Pero si experimento los dolores de una limitación física para pagar mis deudas y los corrijo con los recursos de la Medicina, no estaré rechazando el karma?

El dolor es solo un estadio primario en el proceso de reajuste. La Medicina es la manifestación de la misericordia divina, amenizando ese estadio. La cuenta mayor está representada por la compensación que debo a mi víctima. Pretendiendo causar perjuicios a alguien, chuto al mostrador de su tienda. En el acto me corto la pierna y voy a parar al hospital. Dependiendo de los recursos que vaya a movilizar, inclusive cirugía plástica, puedo demorar más o menos en la recuperación, quedar o no con una antiestética cicatriz. Pero el rescate de mi deuda con el comerciante será mi compromiso mayor. Solamente estaré liberado cuando repare los perjuicios que le he causado.

8- ¿Y si aquel a quien perjudique no necesita de una reparación?

Aun así, estaré comprometido. Me sentiré en deuda con mi propia consciencia, obligándome a acciones compensatorias en favor del bien común.
Libro nº 46 — 2008 Dudas e impertinencias. Preguntas y respuestas. Editora: CEAC-Bauru

Richard Simonetti
Extraído del libro “La fuerza de las ideas”
Traducido por R Bertolinni.

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