En busca de la felicidad

Divaldo, en los últimos años, usted ha venido psicografiando diversos libros, destacando valores para los seres humanos que se candidatizan al ministerio de renovación interior, en su busca para conseguir la Plenitud de la Vida Mayor. Con a su experiencia, podría decirnos como el hombre del siglo XXI alcanzará los siguientes puntos:

a) La paz…. sólo se conseguirá cuando los hombres y mujeres del mundo pauten sus existencias dentro de los soberanos códigos del Evangelio de Jesús. En esa ocasión, habrá, entonces, en la Tierra, la justicia social elaborada por los gobiernos, las criaturas se amarán, respetándose unas a las otras y comprenderán la finalidad real de la vida. Mientras no se despierten las consciencias hacia la eternidad del ser, todas las iniciativas, por más loables, tendrán en la tumba su fin, no valiendo mucho los propósitos sacrificados, considerando la brevedad del tránsito carnal.

b) La Salud Integral…. es siempre resultado del bienestar psicológico, de la armonía fisiológica y del equilibrio socioeconómico. Esos tres factores, reconocidos por la Organización Mundial de la Salud como esenciales a la salud, están muy bien definidos en la Doctrina Espírita, cuando establece el recto cumplimiento del deber, generador del bienestar psicológico, el respeto por el cuerpo, instrumento del espíritu en su proceso de evolución, produciendo la armonía fisiológica, y cuando el trabajo constituye motivo de felicidad en el grupo social, produciendo ese equilibrio en la sociedad. La verdadera salud no es ausencia de enfermedad. Se puede estar saludable con la presencia de algún proceso enfermizo, desde que mente y sentimiento se mantengan en equilibrio, considerando el problema como un accidente del trayecto evolutivo.

c) La Verdadera Prosperidad…. no siempre es aquella que resulta de la posesión de valores acumulados y de títulos de cualquier naturaleza, sino aquella que promueve al espíritu a etapas más felices, liberándolo de las imposiciones dolorosas de las expiaciones. El hombre y, la mujer prósperos son aquellos que siempre se presentan en proceso de mejora interior y de crecimiento espiritual con vistas al futuro inmortal. No son pocos aquellos que mucho poseen, y están poseídos por la desdicha…

d) El Verdadero Éxito…. es interior, cuando el individuo supera las malas inclinaciones y se autodomina, desarrollando la razón sobre el instinto y la intuición sobre la lógica del raciocinio. Hay éxitos y éxitos. Los de fuera deslumbran, y pasan, mientras que los internos iluminan y permanecen. Entre Jesús y Pilatos, el verdadero éxito fue conseguido por Cristo.

e) Felicidad….es un estado interior, raramente horizontal, continuo, por lo menos en la Tierra. Manifestándose como bienestar y paz interior, enfrenta los desafíos con tranquilidad y confía en el futuro. Tiene estados elevados y desdichas para la reflexión en la marcha evolutiva. Fue por eso, que Jesús enunció con seguridad que su «reino no es de este mundo» y Allan Kardec, comentando la propuesta, definió que la «felicidad no es de este mundo». Comienza, sin embargo, en este mundo, la felicidad a través de los actos practicados que generarán, en el porvenir, la plenitud.

f) Plenitud… es unión con Dios, estado de éxtasis, comunión con el Cielo. Existen, aún, momentos de plenitud por la paz de conciencia y por la duración de la esperanza en el corazón, haciendo que se mire hacia atrás sin vergüenza del pasado y se contemple el futuro sin ansiedad por conquistarlo, viviendo, por lo tanto, el gran momento que pasmen armonía interior.

(Entrevista concedida a Luis Hu Rivas, para «La Revista Espirita»)

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