Las cucarachas

No era un modelo de ama de casa, medio para la disciplina. No obstante, se esforzaba por evitar restos de alimentos al ocio y acumulación de platos y ollas por lavar, manteniendo orden en la cocina. Eso porque, como es propio de la sensibilidad femenina, guardaba instintivo horror a las cucarachas. Ellas acostumbraban a hacer incursiones cuando su lado descuidado afloraba.

Entonces, literalmente, zapateaba despavorida, gritando socorro, como si fuese amenazada por monstruos. Después, reclamaba indignada:

– ¡Solo quería saber porque Dios creo ese bicho indecente!

En medio de uno de esos desmayos, el hijo de siete años, en su inocencia, intentó una explicación:

– ¡Será, mama, que no fue para ti para poner orden en la cocina?

***

Bien, querido lector, ciertamente no fue para eso solamente, incluso porque las cucarachas son fósiles vivos. Pueblan el planeta desde hace millones de años, mucho antes del surgimiento del Hombre, o que existiesen amas de casa enfrentándose a ellas.

¿Habrá sido un descuido divino, un error de planeamiento?

Considerando que el Creador es la inteligencia suprema del Universo, causa primera de todas las cosas, como está en la primera pregunta de El libro de los Espíritus, ciertamente no obró como un mero aprendiz de hechicero o un doctor Frankenstein dando un soplo de vida a aberraciones. Obviamente, el Eterno tenía un objetivo al colocar en nuestro planeta ese famoso ortóptero, de la familia de los blatídeos, vulgarmente cucaracha.

Cuando no benéfico estimulante de la limpieza en la cocina, y otras funciones menos conocidas, tenemos en él uno de los estadios por los cuales pasa el principio espiritual en evolución, en la extensión de experiencias necesarias para su purificación, a camino de la razón.

No quedes perplejo, amigo lector. ¡Es eso mismo!

Probablemente ya andamos por allí, en el reino de las cucarachas, en eras lejanas, cuando éramos apenas un proyecto de Espíritu, tanto como animamos variados seres, en el reino vegetal y animal, hasta que comenzásemos a ejercitar la cabeza.

***

Aunque desconociendo, tal vez, tales meandros de la evolución anímica, Franz Kalka (1883-1924), el genial escritor checo, describe en el libro Metamorfosis, la aterradora experiencia de un hombre que se transforma en una cucaracha.

En una mañana, al despertar de sueños inquietantes, Gregario Samsa se vio en la cama transformado en un gigantesco insecto. Estaba tumbado boca arriba, tan duro que parecía revestido de metal, y, al levantar un poco la cabeza, vio redondeado vientre castaño dividido en duros segmentos arqueados, sobre el cual la colcha difícilmente mantenía la posición y estaba a punto de resbalarse. Comparados con el resto del cuerpo, las muchísimas piernas, que eran miserablemente finas, se agitaban desesperadamente delante de sus ojos…

Horripilante fantasía, que invierte el orden natural y evoca la metempsicosis, doctrina milenaria, presente en las tradiciones religiosas de las más antiguas culturas. Es una idea equivocada, contrariando la realidad propuesta por la Doctrina Espirita:

La evolución es vía de mano única.

Para nuestra felicidad, jamás retornaremos a estadios inferiores de la Creación, aunque mucha gente bien lo merezca.

Creo que ya escuchaste, amigo lector, con relación a ciertas personas, expresiones así: cucaracha tonta (No sabe lo que hace), entregado a las cucarachas (sin rumbo, abandonado, descuidado), sangre de cucaracha (no reacciona a las provocaciones).

¡Pues si! Si existiese la involución, tendríamos la ficción de Kalka transformada en realidad.

***

En su infinita sabiduría, el Creador establece que, más allá de servir como escalón para el principio espiritual en evolución, los seres inferiores tengan otras utilidades, favoreciendo el equilibrio ecológico, que sustenta la vida en la Tierra.

A las cucarachas reservó, también, la noble misión de estimular la disciplina que nos ayudan a vencer la indiferencia que caracteriza al ser humano, en el nivel de evolución en que nos encontramos, envolviendo, no es raro, la higiene y la limpieza.

¡Bendecida cucaracha!

Libro nº35 – 2003 Debajo de depresión. Prevención de los estados depresivos. Editora: CEAC-Bauru

Richard Simonetti

Extraído del libro “La fuerza de las ideas”
Traducido por R Bertolinni.

1 comentario sobre “Las cucarachas

  1. Responder
    Elizabeth - 11 diciembre, 2018

    Con admiración observó el comportamiento de una Que otra en mi recinto y casi puedo decir que me observa y veo como de manera voluntaria e ingeniosa se voltea patas arriba y se achica. La dejo así y me retiro respetando su vida. Ningeniería fastidio o miedo hay en mi. La he dejado y he seguido mi cotidiana labor. Vuelvo en la noche al recinto y la sigo viendo allí moviendo sus antenas, como detectando al enemigo. Se queda inmóvil. La sigo respetando y la dejo allí previa conversación que ella manifiesta con movimiento de cabeza y antenas
    La volteo comiendo suavemente una de sus antenas y le digo vete, no quiero matarte. Parecirse escucharme y entender se va y para mi sorpresa a la calle. He repetido esto otras veces y ensayo con una dejándola patas arriba tres días, al cabo de los cuales he creído que está muerte y oh sorpresa , sigue viva. La respeto y dejo ir. Puedo garantizar que tengo libros y en ellos no anidan. Ni siquiera encuentro un huevo abandonado. A ellas y a todos los animales he aprendido a respetar.

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