Reparación

En la Tierra, muchas veces, aguardamos el pasaje de la desencarnación para el ingreso al paraíso, olvidando en el vecindario la oportunidad de construir el Cielo por la implantación de la verdadera fraternidad.

En muchas ocasiones, suspiramos por la presencia de los ángeles recusando los más íntimos ejercicios de compasión y bondad, a beneficio de los otros.

Habitualmente, rogamos el amparo divino, sin ceder un milímetro de nuestro bienestar humano y, casi siempre, reclamamos la bendición de los instructores espirituales cerrando la puerta de nuestras almas a los que nos suplican entendimiento y perdón.

Es imprescindible, pues, recordar que nadie necesita morir en la carne para resurgir en la actitud. El sol renaciente, cada mañana, nos enseña, en silencio, que la vida comienza todos los días y que en todos los días es posible rehacer el destino por la reparación voluntaria de nuestros propios errores.

Aprendamos a hacer luz en el íntimo de nosotros mismos, a través del estudio noble y a corregir nuestros males por el servicio del bien constante.

Sepamos edificar, según el amor claro y simple, y notaremos, en cada instante, nuestra oportunidad de cooperar en favor de los otros.

Disponte a semejante menester y no encontrarás en el campo en que trabajas sino compañeros de esperanza y de lucha, mendigándote en corazón.

Abundan aquí y allí, afligidos y desdichados, aun incluso cuando se te presenten dominados de orgullo o envilecidos en la verdad. No les agraves el dolor entendiendo las sombras que les oscurecen las horas.

Huye de la reprobación que aniquila, evita sarcasmo que envenena la exigencia, que desfigura, y abstente de la acusación que castiga…

Acuérdate de que a todos nos cabe el deber de ayudar para que seamos ayudados. Y, reparando, incesantemente, el mal que otro provoque, estarás restaurando el propio camino que, limpio y renovado, dejará pasar, en tu socorro, la luz del bien eterno, de que nadie prescinde en la ascensión para Dios.

Espíritu Emmanuel

Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Confía y sigue”

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