Problemas de la Mediumnidad

Personas que ignoran la excelencia del contenido de la doctrina, pronostican de una forma alarmante, que el ejercicio de la mediúmnidad genera varios desordenes emocionales, comprometiendo el equilibrio psicológico del hombre. Sin darse cuenta, repiten los viejos clichés que la experiencia demostró que están sobrepasados por no tener legitimidad.

La mediúmnidad, como cualquier otra facultad orgánica, exige cuidados específicos para un desempeño eficaz y tranquilo. Los disturbios que le son atribuidos, suceden por las alteraciones emocionales de su portador, ya que siendo un espíritu endeudado, cuando reencarna se enreda en sus propias imperfecciones, de las cuales derivan sus conflictos, sus perturbaciones, su intranquilidad.

Las personas que son nerviosas, se presentan inquietas, inestables en cualquier lugar, no solo en razón de lo que hacen, sino por el hecho de que están enfermas. Por eso, cuando se le atribuye a la mediúmnidad el origen de las neuropatías, es dar un peligroso y gran salto en el ámbito del concepto equivocado.

El hombre sin educación es excéntrico e incorrecto en donde se encuentre. Esa conducta no tiene nada que ver con la filosofía, la aptitud y el trabajo al que se entrega, ya que el comportamiento resulta de sus hábitos y no del lugar en que se encuentre.

Los acusadores justifican sus acusaciones diciendo que los médiums siempre presentan episodios de desequilibrio, de depresión o de exaltación, sin aclarar que todos estos episodios son inherentes a la personalidad humana y no son componentes de las facultades psíquicas. Así mismo, establecen que los médiums son portadores de doble personalidad o de más, las cuales son liberadas cuando están en trance, favoreciendo de esta forma a las catarsis psicoanalíticas. Si fuera así, sería una terapia liberadora saludable que podría propiciar muchos beneficios a los enfermos mentales. Sin embargo, se da exactamente lo contrario: no se trata de extrañas personalidades del inconsciente las que se presentan en las comunicaciones, sino de individualidades independientes que regresan a la convivencia humana procedentes del mundo espiritual, demostrando la sobrevivencia a la muerte e identificándose de forma clara, consolando vidas y en los casos de obsesiones, traen una valiosa contribución a las ciencias de la mente, interesadas en la salud del hombre.

Evidentemente también ocurren manifestaciones de la personalidad o anímicas, derivadas de las fijaciones que se encuentran en el inconsciente del individuo las cuales no se confunden con las de naturaleza mediúmnica. En el área de los fenómenos intelectuales, así como los físicos, los datos se acumulan confirmando así la inmortalidad del ser, el cual se desviste de los subterfugios para poder surgir con la tranquilidad de una fisionomía de vida plena. Es verdad que en el médium suceden estados oscilantes de comportamiento psicológico, lo que es perfectamente comprensible y normal, ya que la mediúmnidad no lo libera de su condición humana y frágil.

La interacción espíritu-materia, cerebro-mente, sufre de influencias naturales, peligrosas cuando son asociadas psíquicamente con otras mentes, sobre todo aquellas que se encuentran en estado de sufrimiento, las que son víctimas del odio, las que son portadoras de rebeldía, de desequilibrio. La tempestad castiga a la naturaleza, que se recompone luego que pasa la acción dañina. Sucede lo mismo con el médium, cuando cesa la fuerza perturbadora que actúa en él, desaparecen los efectos perniciosos. Debido a los mecanismos de la sintonía psíquica, lo mismo sucede entre los individuos que no están dotados de una mediúmnidad ostensiva. En la mediúmnidad, debido a ella misma, el hecho cesa por los recursos a que está sujeta, permitiendo un intercambio lúcido y un dialogo feliz con el agente causador del desorden momentáneo.

El espiritismo es el único antídoto para tales perturbaciones, ya que por las orientaciones que proporciona y por penetrar en el tejido de la facultad mediúmnica, despeja el mecanismo y al mismo tiempo le da sentido y dirección. Independiente de la escuela de pensamiento, de fe y de credo, la mediúmnidad, que es inherente al hombre, merece ser educada por los métodos espíritas como un instrumento de elevación para su portador y de amplios beneficios para otras criaturas, con el fin de poder cumplir con los nobles objetivos a los que está destinada.

Realizar un ejercicio saludable de la mediúmnidad no ocasiona problemas. Por eso no se justifican las acusaciones que hacen sobre el uso de las fuerzas mediúmnicas, en el día a día del espírita. El ejercicio correcto de la mediúmnidad, la educación de las fuerzas nerviosas; la canalización de los valores morales para el bien, ofrecen al individuo, en donde se encuentre, equilibrio, armonía, haciendo de él un mensajero de esperanza, operario de la caridad y agente del amor al servicio de su propia elevación espiritual.

Vianna de Carvalho

Médium Divaldo Pereira Franco
Extraído del libro “Médiums Y Mediumnidades”

2 comentarios en «Problemas de la Mediumnidad»

  1. Agradecería que alguien me ayudase, mi amigo me dijo que tenía una mediumnidad mal dirigida o poco trabajada y que eso era el origen de mis problemas en el mundo.
    Necesito a alguien que me ayude con ésto. Muchas veces a lo largo del día, me parece que no soy yo. Estoy muy confundida. Tengo miedo.

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