Confianza del Maestro

Todos somos obreros del progreso.

Todos somos dirigidos a la perfección.

Comúnmente, pues, nos declaramos incapacitados para cualquier realización de naturaleza espiritual, que demanden elevación, y articulamos respuestas negativas, a las solicitudes de servicios; demostrándonos, indefinidamente, en punto muerto.

Importante para nosotros, sin embargo, reconocer que Jesús, a quien proclamamos obedecer, no pensaba de modo semejante.

Nos dijo el Señor: “Brille vuestra luz delante de los hombres, para que ellos vean vuestras buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los Cielos. Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. Orad por los que os persiguen y calumnian. Si alguien os hiere en una mejilla, ofrécele también la otra. Acumulad tesoros en los Cielos. Amaos unos a los otros, como yo os amé”

Meditemos en las afirmaciones del Cristo a nuestro respecto. Justo considerar que Él a nadie pidió lo imposible. Y, si, nos pidió, llamándonos para encender la luz de la fe viva, buscando la verdad, acumulando conquistas del alma, conservar la conciencia tranquila y amarnos fraternalmente, pues podemos emplear buena voluntad y esfuerzo constante, en el propio perfeccionamiento a fin de atenderlo.

Espíritu Emmanuel

Médium Francisco Cándido Xavier
Del libro “Confía y sigue”

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